martes, 27 de diciembre de 2011

EL TERCER NÚMERO: Fernando VII y la estadísitica circulista.


Fernando VII y la estadística circulista.

Yo comprendo que al que no fume y no le interese el tabaco esto se le caiga de las manos. Lo digo porque, al que fume, le importará menos: irá chupando del cigarro y los ojos pasaran distraídos sobre estas líneas y sus estadísticas.

No hay cosa que me moleste más que un libro sobre tabaco en el que o bien no se hable de España, o bien se la mencione como de pasada, a manera de perdonavidas. Y es relativamente frecuente. Y es una de esas cosas que hay que desterrar para siempre. España es el tabaco, y sin España el tabaco, tal y como lo conocemos hoy, es inexplicable.

La historia de España, y también su situación actual se han asomado a los contenidos de Cepo, pero sólo de refilón. Salvo un artículo del Presidente (¡¡Viva el Presidente!!), nadie ha entrado todavía al trapo. Tampoco lo haremos ahora. Quedará la cosa en una evocación tangencial, como de pasada.

Fernando VII no tiene buena fama y se le ha considerado un mal rey, tal vez el peor, salvo que otro le pueda hacer bueno todavía. Dios quiera que no. Le tocó una época especialmente difícil, la de la transición del antiguo régimen hacia la modernidad, el constitucionalismo y el sistema del estado de derecho liberal, con el lastre terrible de la francesada, verdadera catástrofe que corto en seco los mejores impulsos de nuestro siglo XVIII. Pero hasta del Narizotas se puede sacar algo bueno. Por ejemplo, la decisión de convertir el edificio del actual Prado, destinado a observatorio, en museo de pinturas o la decisión de liberalizar la producción de tabaco, poniendo fin al monopolio de la Real Factoría de Tabacos de la Habana y a su estanco, otorgando la libertad de cultivo, fabricación y venta de tabaco “tanto en la Península e islas adyacentes como en las provincias ultramarinas”. Se podrá discutir si lo hizo de buena gana a no.

De una lectura veraniega de Pío Baroja procede esta evocación del rey, que nos interesa en particular porque contiene una referencia a su afición por el tabaco habano:

Aunque no tenía más de treinta y dos años, estaba grueso y calvo, su cara morena, su grande y arqueada nariz, que casi se le juntaba con la barbilla, saliente y también arqueada, en sentido contrario, daban a esta fisonomía una expresión muy desagradable. Los ojos grandes y negros, disimulaban algo la poca nobleza de sus facciones.
Encima de la mesa había un montón de papeles, una carpeta, una escribanía y varios cigarros habanos amontonados”.

Sigue un reenvío a los apéndices del libro y a una nota que transcribe el siguiente pasaje de las Memorias de Alcalá Galiano: “Había en la Habana una fábrica de cigarros que surtía al Rey. Fumaba treinta o cuarenta al día. Todas las mañanas mandaba colocar una caja en la antecámara para la gente del servicio”.

Llegados a este punto queremos aclarar que no fumamos ni en un mes lo que el Rey en un día. Es más, probablemente fumemos menos que pudiera hacerlo el servicio de Su Majestad. Y seguramente hacemos bien, por salud y por dineros. Resulta que el cigarro habano va camino de convertirse en un lujo al alcance de pocos, si las cosas siguen así. Veamos: habanos, un servidor, desde los 18 años ha podido comprarlos y fumarlos en España sin grandes cuestiones ni cargos de conciencia. Recuerdo haber comprado Montecristo en pequeños estancos de pueblo, dónde no resultaba extraño pedirlos ni que los sirvieran. El contraste con la Faria habitual de entonces era muy grande, pero más de sabor y fortaleza que de precio. Era más caro claro, era un cierto capricho, pero ni mucho menos se tiraba la casa por la ventana. Recuerdo en París la cara que me puso un estanquero cuando le pedí un Romeo y Julieta, con algo así como veintidós años. Peor debió de ser la que se me puso a mi cuando me toco pagarlo. Acababa de adentrarme sin saberlo en el mundo del más absoluto lujo. Lo que en España era accesible dentro de un orden, en Francia cobraba dimensiones de satrapía asiática. No en vano el tabaco era en España algo habitual desde el siglo XVI y Cuba una provincia española hasta su triste separación. Pues se ve que nuestros amigos progres, que tan mal nos conocen y tanto reniegan de lo que ignoran, quieren hacer del habano un producto de lujo, a la francesa, liquidando de paso una tradición más. Veremos a ver que pasa. A continuación unos ejemplos, queden con la fría estadística a modo de despedida.
T.
Cuadro Estadístico.

Advertencias:
Primera.- La información que a continuación aparece puede herir la sensibilidad del lector. Advertido queda, el Círculo declina toda responsabilidad.
Segunda.- Las vitolas sobre las que se ha realizado la muestra se han elegido al azar. Son de tamaño intermedio. Con las grandes ni nos hemos atrevido.
Tercera.- No son representativas de lo que fuma el Círculo, que es mucho más modesto y económico. No empiece la gente a echar cuentas. Además, últimamente estamos ya dudando si volver a tiempos de la juventud (Faria) o empezar a fumar abanos (sin hache).
Cuarta.- Nos preguntamos: ¿podría el monarca convidarnos a tabaco y así hacer una demagogia con alguna utilidad?


Mayo 2004
Febrero 2010
Incremento de precio.
Bolívar Petit Corona [Mareva, cepo42, long 129]

Caja de 25: 88,75 €
1 cigarro: 3,55 €
caja de 25: 128,75 €
1 cigarro: 5,15 €
Subida de 40€ (45%). Casi ná.
Sancho Panza Molinos
[Cervantes, cepo 42, long 165]

caja de 25: 125€
1 cigarro: 5€
caja de 25: 173,75€
1 cigarro: 6,95€
Subida de 48,75€ (39%). Temblando estamos.
Hoyo de Monterrey, Epicure nº1
[Corona Gorda, cepo 46, long 143]
caja de 25: 182,5€
1 cigarro: 7,3€
caja de 25: 243,75€
1 cigarro: 9,75€
Subida de 61,25€ (33,56%). Sudores fríos.
Punch Punch
[Corona Gorda, cepo 46, long 143]
caja de 25: 171,25€
1 cigarro: 6,85€
caja de 25: 230€
1 cigarro: 9,20€
Subida de 58,75€ (34,30%). Acogotaos...


Bibliografía selecta.



·         Anales del Círculo del Humo Azul. Compendio histórico estadístico. Una joya pendiente de publicación.

·         Ceferino Cifuentes Cayo “Cefe”: Torcedores y Torceduras, tribulaciones conyugales de un fumador de habanos. Editorial El Colmado, La Habana, 1896.

·         Celestin Dupin Lavé: Mallarmé et la giclure de tabac. Roman. Editorial Instant Parfum. Paris, Francia.

·         Reynaldo González. El Bello Habano. Editorial Ikusager.

·         Varios Autores. Fumar en el Descansillo. Manual de Autoayuda para Fumadores. Editorial Marceliano 1993.

·         H. T. S. Hupman. Freud los Fumaba. Habanos en el Diván. Succión Editores.

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