viernes, 25 de julio de 2014

GALERÍA DE CEPOGORDISTAS: don Alonso Enríquez de Guzmán.

Es tarea del cepogordismo militante no abandonar la confección de esa galería de Cepogordistas Ilustres, espejo de Cepogordismo, en los que los profesos contemporáneos puedan encontrar sostén en los momentos de duda y en general ánimos para no cejar en el empeño de mantener viva esta moderna caballería andante que es la noble causa, la imperecedera orden del Cepo Gordo. Y el Cepogordista novel, el infante, el quinto, el recluta, la criança, tendrá así quien le guíe con su ejemplo egregio, quien le sirva de modelo en este mundo de hoy tan falto de balizas, tan deshecho, tan deconstruido por los Derrida de turno y demás encantadores oscuros y tenebrosos nigromantes, grandes sembradores de La Duda.

Añadimos hoy un retrato a nuestra galería. Tiene que ser escrito porque no lo tenemos pintado (todavía). Es el de un Cepogordista neto, radical, de raíz, medular. Su nombre es Alonso Enríquez de Guzmán y andaba por estos mundos de Dios allá por el siglo XVI. El Emperador, nuestro Carlos I, preparaba en Toledo su próximo viaje a Italia. El día en que salían de la ciudad del Tajo hacia Barcelona, nuestro caballero plantea al Emperador sus dudas sobre si acompañarle o no a Bolonia. María del Carmen Vaquero Serrano, en su biografía de Garcilaso de La Vega nos cuenta lo siguiente:

El monarca le contestó: “Don Alonso, hazé lo que quisiéredes, que de lo uno o de lo otro me terné de vos por servido y tan bien me podré servir de vos acá como allá, y allá como acá”. Don Alonso entonces replicó: “Señor, pues determino de esa manera: e matar antes conejos en un monte mío y comellos, que no que me mate la mar y me coman los peces”. Y le besó la mano al monarca y se marchó para Sevilla[1].

¿Hace falta dar muchas explicaciones? Para los más torpes demos algunas, pero pocas.

Brillan con todo su esplendor la sencillez y la gracia que adornan a todo Cepogordista. Ni vanas presunciones, ni ridículos ademanes, ni palabritas en otro idioma, ni saludos de parte de no sé quién. Cazar uno conejos…

Observe por otra parte, quien se apresure a calificar malamente la actitud de don Alonso, que la conversación es con el Emperador. Es decir, el cepogordista está en primera línea, ni un paso atrás, plenamente en el Mundo. Pero el cepogorsita no es servil, sabe lo que valen las vanidades del Mundo y lo poco que duran y sabe que las pequeñas satisfacciones que da la vida, pasear ese monte suyo, deben aprovecharse, al menos de vez en cuando. No todo es servir, no siempre al menos, no todo es servir a los reyes de este mundo, otra caso es al Señor del otro.

Por último la querencia al secano, al monte, al conejillo a la cazadora o al ajillo, al andarse los rastrojos, con el galgo corredor y el rocín mejor bien comido que flaco en este caso, ha marcado mucho cierta línea cepogordista, que todavía se mantiene.

Continuará la galería.





[1] Garcilaso, príncipe de poetas. Una biografía. María del Carmen Vaquero Serrano. Marcial Pons, colección Los Hombres del Rey. [Una biografía y una maravilla, decimos nosotros]

lunes, 21 de julio de 2014

Bohemia (más cosas que hemos leído).

A pesar del calor que nos agota, que nos derrite, que nos licua la sesera, hemos terminado Bohemia. Nos interrumpen llamando al telefonillo. Como estamos solos, pese a que hablamos en plural, dejamos el plumín y el pergamino y vamos a contestar. ¿Diga? No me conoce, soy Niqui –voz femenina aterciopelada- y quiero dejarle una invitación personal en su buzón. ¿Pero qué dice oiga? ¡Ábrame! Antes de que la tensión siga subiendo recurro al viejo truco. La señora no está y no puedo abrir a nadie en su ausencia que me la juego, sabe, es muy suya y me pone de patitas en la calle. Ya veo, bueno entonces vendré en otro momento. Retomamos el hilo. Estornudo, es alergia al calor o tal vez a lo ingerido a la hora de comer: amalgama de verdura en aglomeración informe supurante, a la infamia.


Hemos leído, pese a todo y a todos, Bohemia, de Rafael Cansinos Assens. Es un buen libro es un descubrimiento. Un paseo por ese Madrid fabuloso de las tertulias, los cafeses, las disputas literarias, Valle, los Machado, los Sawa, Villaespesa, los Molano, Rubén, el Ateneo, revistillas, revistejas, lumpen, y un paseo por ese salvajismo hispánico tan fabulosos, hecho de individualismo exacerbado, exabrupto, taco y talento a raudales exteriorizado a voces, a gestos, a menudo malgastado en verborrea airosa y cabreada. Un hermoso libro sobre la iniciación del propio autor, que aparece trasmudado en Rafael Florido, a la escritura y a la vida literaria, entre las penurias de la vida sin recursos de una familia venida a menos que parece girar sobre sí misma, sin lograr que las cosas se muevan: el empleo que nunca llega, la boda que nunca se celebra, el comistrajo, la ayuda que venía pero no pudo ser. Sólo disputas y peleas logran fácilmente abrirse paso. Y en aquél mundo de miseria y desenfreno, cafés y lupanares, Cansinos escribe. Llaman a la puerta. Es el mirlo de ayer. Que si sobran unas migas, oiga… Que ya está bien hombre, fuera, que no le dejan tranquilo a uno. Narices. El mirlo nos hace la higa. Tampoco es para ponerse grosero. Si canta usted algo... Entonces el mirlo canta y correspondemos generosamente con migas y unas pipas. El pipismo al poder. 



UFOLOGIAS V

(En algún punto del espacio en la autopista orbital entre la tierra y la luna, dentro de unos años, no muchos, en fin, pronto pero no sabemos cuando...)

Se escucha una voz masculina, bien modulada pero distorsionada por su emisión a través de un radiofaro cósmico:

- Sevilla, tenemos un problema.
- Selenita IV,repita, no le escuchamos bien.
- Sevilla, tenemos un problema.
- Selenita IV ,repita
- Sevilla, aquí Selenita IV¿me reciben?
- No, no le escuchamos bien, repita por favor...

Manolo Bormujos, el tripulante de Selenita IV comienza a cabrearse. 

Le gustaría encenderse un pitillo y beberse una Cruzcampo bien fresquita, pero claro, no dispone ni de lo uno ni de lo otro. 

La Agencia Espacial Andaluza anda corta de presupuesto tras unos recientes escandalitos de nada y lo ha enviado camino de la luna con una caja de polvorones de Estepa, dos bricks de gazpacho (a punto de caducar) y un CD del coro Orgullo de Triana, sin darse cuenta que la nave no hay reproductor de discos. 

Manolo, que es un tipo muy sentío, ha aportado a la dotación de la nave una vieja portada de Interviú de Maria José Cantudo y una postal que le mandó su tía Elvira desde Bollullos de la Mitación dónde se aprecia una vista de la Ermita de Nuestra Señora de Cuatrovitas con su palmera y su alminar. Muy sentío, les he dicho, y muy suyo...

Manolo inspira, cierra los ojos, trata de repetir los ejercicios de relajación que le enseñaron en el cursillo de preparación de cosmonautas de la AEA (Agencia Espacial Andaluza) pero no puede. Es incapaz. Cuando cierra los ojos sólo puede pensar en las playas de Tarifa o en los senos respingones de Paquita Conde, su novia, una trianera de armas tomar con un tipo, unos ojos... unas facultades...¡que facultades! 
Desecha ambos pensamientos, se concentra en el punto negro. Finalmente, logra sobreponerse y oprime el conmutador del interfono:

-Sevilla, aquí Selenita IV, ¿me reciben?

-Ahora si, responde la voz , diga ¿que sucede?

-Sevilla, les habla Manolo Bormujos, tripulante de la cosmonave Selenita IV.

-Le escuchamos.

-Creo que he perdido parte del motor de propulsión...

Se escucha un chasquido, parece que la comunicación se ha interrumpido, de repente se escucha, alto y claro el soniquete martilleante de la cobla Sal i Pebre, famosísima composición del honorable Ricard Viladesau i Caner...

Manolo Bormujos que no tiene ni idea de lo que está escuchando cree por un momento que los Portugueses han invadido Andalucía...pero sale de dudas cuando escucha una voz gangosa que se sobrepone al pitido del flabiol:

Escolti, escolti...! Aqui l'Agència Catalana de Relacions Interplanetàries. Saludem als nostres germans de la lluna i els oferim la cooperació cultural i científica de la República Independent de Catalunya lliure.

¡Cojones! piensa Manolo, una interferencia de la estación de Viladecans. Oprime el conmutador y habla:

-A ver, Viladecans, aquí el Selenita IV, ruego salgan de esta frecuencia, estoy tratando de contactar con nuestra base de Sevilla.

El soniquete de la cobla vuelve a escucharse, pero esta vez suena La Santa Espina...nuevamente la voz gangosa se apodera de las ondas:

-Entusiastes salutacions als nostres amics de la lluna, preguem no tallin la comunicació ja que anem a posar-los en contacte directe amb el Molt Honorable Doctor Jaume Puig i Colló de Sangler, director de l'Agència Catalana de Relacions Interplanetàries...

Y dale, piensa Manolo, estos bestias se creen que soy un selenita...en fin a ver si me escuchan y salen de la frecuencia...Oprime de nuevo el conmutador.

-A ver, Viladecans ¿me oye?

El jefe de la estación de seguimiento de Viladecans Oleguer Rusiñol, escucha atónito y no puede dejar de llamar a su lado a su compañera...

¡Collons, que bé parla el selenita el castellà!  es nota fins on va arribar el imperialsmo opressor ... sent Meritxell, escolta que el selenita parla castellà, que fort ...

Manolo Bormujos comienza a perder la paciencia. Su motor  de propulsión se ha ido p'al carajo al haber sido alcanzado por un pieza de una cosmonave soviética achatarrada...

-Viladecans ¿me oyen? Soy Manolo Bormujos, tripulante de Selenita IV, les ruego abandonen esta frecuencia, estoy en una situación de emergencia..

Oleguer Rusiñol, que mientras tanto ha llamado a su jefe y a la plana mayor de la estación de seguimiento, se gusta en la faena y responde con tono patriótico para que le escuche bien su jefe que le debe cuatro mensualidades:

- Selenita, aqui Viladecans, si us plau confirmi que són quatre tripulants selenites i que volen establir relacions amb la República Independent de Catalunya Lliure

-¡Que no leche! ¡Que les estoy diciendo que soy Manolo Bormujos y que dejen las ondas libres que estoy intentando contactar con Sevilla!

Al escuchar estas palabras a través de los auriculares, Oleguer Rusiñol, presa del nerviosismo producido por la atención de la plana mayor de la Agencia y por tener a su compañera Mertixell tan cerca de su mejilla izquierda que puede, incluso, apreciar el agradable aroma de su perfume, se hace un lío y dirigiéndose a la audiencia que le rodea, dice:

-El selenita no només parla castellà sinó que diu que és del Sevilla ...

Su jefe, el Muy Honorable Jaume Puig, al escuchar las palabras de Rusiñol comenta:

-Osti que fort, el primer alienigena amb què vam contactar i en comptes de ser del Barça o del Madrid va i ens diu que s'ha fet del Sevilla ... com s'assabentin a la Conselleria d'Esports demanen meu cap ... A veure Rusiñol, cal fer el que sigui perquè accepti fer-se soci d'honor del Barça i ser rebut amb la seva nau al Nou Camp per fer la sacada d'honor, si és possible el dia de la commemoració de la independicencia ..

Rusiñol, histérico, se encara ante el micrfóno y con la voz más melíflua que le es posible dice:

-Senyor selenita, comprenem la seva estima pel Sevilla Futbol Club però ens agradaria que considerés la possibilitat d'acceptar el nomenament com a soci d'honor del Futbol Club Barcelona i venir al nostre gloriós Nou Camp a recollir el carnet i fer la sacada d'honor en companyia de nostre molt honorable president...

Manolo Bormujos que antes de hacerse cosmonauta tuvo una novia de Centelles, ha entendido todas las memeces de Ruiseñol y está a punto de que le dé un ataque...¿Que hacer? El motor no funciona, la nave está cayendo rápidamente y en pocos minutos habrá alcanzado la exosfera...sin motor de propulsión no hay forma de frenar...

Se concentra, ya no se acuerda de la playa ni de Paquita ni de nada...está acojonado, para qué negarlo, trata de sobreponerse...al final se le ocurre una idea, descabellada, pero idea al fin y al cabo... Oprime el conmutador y habla con voz clara:

- Viladecans, aquí el selenita. Ante su amable oferta estoy dispuesto a aceptar el honor que me dispensan, siempre y cuando me permitan visitar en unas dos horas sus instalaciones..

Rusiñol no puede creer lo que ha oído, como un autómata transmite a la audiencia:

-El selenita, que diu que si, que vol venir en dues hores ...

El Muy Honorable Jaume Puig i Colló de Sangler se mesa la barba. Venir a sí, de improviso, sin tiempo de convocar a la prensa y a la televisión, sin discurso preparado, y además...el President que está de viaje de estado en China...

-Rusiñol digues-li al selenita que ens doni una mica més de temps, que en dues hores no podem rebre com es mereix, que miri a veure si li ve bé en cosa d'un mes o així..

Rusiñol se pone al micrófono:

- Senyor selenita, el molt honorable president de l'agència li prega consideri alguna data que li resulti convenient en un mes o així...

Manolo suda como un chino picando piedra en el ferrocarril del Pacífico...¡un mes! ¡estos tíos están locos!...en cinco minutos he atravesado la termosfera... presiona el conmutador

- A ver Viladecans, aquí el selenita...

Silencio, no se escucha nada, ni tan siquiera el soniquete de la cobla...Manolo se ha quedado sólo...la nave desciende con rapidez, observa su posición, la programación ha sido ajustada para que la nave americe en la bahía de Cádiz...pero claro la empresa contratada para efectuarla era del cuñado de un consejero y el presupuesto...en fin...que según sus rápidos cálculos la nave va a caer sobre el desierto del Sáhara...En un instante recuerda las interminables sesiones de entrenamiento, de algún modo puede alterar las coordenadas del punto de aterrizaje...extrae el manual, manipula los ajustes, busca las coordenadas de Viladecans, fija el rumbo, aprieta el botón de confirmación, la nave comienza a agitarse violentamente, Selenita IV ha entrado en la mesoesfera...su último pensamiento antes de desmayarse es para Viladecans, sonríe y aún tiene tiempo de pronunciar un "iros a la mierda..."

Dos días después los periódicos de Barcelona continúan informando:

L'ESTACIÓ DE SEGUIMENT DE VILADECANS REDUÏDA A CENDRES DESPRÉS D'UN ATAC D'UNA NAU EXTRATERRESTRE

L'ACCIÓ CRIMINAL DE MADRID 
AL DESCOBERT
Se sospita que l'anomenat atac extraterrestre a l'estació de seguiment de Viladecans no és sinó una operació encoberta del govern de Madrid per frenar els indescriptibles avenços obtinguts per l'Agència Catalana de l'Espai Lliure.

Por su parte, en Sevilla continúa el rastreo de la nave Selenita IV  y en la AEA se plantean la posibilidad de solicitar ayuda a la NASA para enviar una misión conjunta de socorro.

Mientras todo esto sucede, en Bollullos de la Mitación la tía Elvira anda atareada preparando galletas de miel y canela para cuando regrese Manolito y hasta le ha comprado una botella de cazalla para que se tomen juntos una copita a la sombra de la palmera. 

Paquita por su parte se siente sola, abandonada, a veces mira al cielo y piensa en Manolo ¡a quién se le ocurre subirse a un sitio tan alto!...pero de tanto mirar hacia arriba se le ha quedado un pequeño tic que parece un guiño pícaro, y claro Paquita tiene unos ojos negros tan bonitos, y unas pestañas largas que se agitan con el tic y fue cosa de pura casualidad que la última tarde que miró hacia el cielo pasara por allí Antonio, el hijo del pastelero, ese chico tan fuertote que hace remo en el Guadalquivir y Paquita, pues nada, que mira mucho arriba pero ¡que diantres! la tierra está aquí abajo, y se siente sola, y en las tardes de primavera la ribera del río es un sitio muy agradable para pasear del brazo de un chico fuerte y simpático...

domingo, 20 de julio de 2014

CRÍTICA LITERARIA (Sesuda)

Terminamos el último librito publicado por don Andrea Camilleri, cuyo título no merece la pena traer aquí. Una auténtica porquería. Nos ha recordado a otra porquería parecida, a la que por error nos asomamos hace tiempo: el no sé cuantos de los número primos. Hay muchas coincidencias deprimentes y siniestras entre ambas obras, retrato de una Italia que da escalofríos. Don Andrea, el viejo gordo cabreado, tan admirado por sus brutales novelas de Vigatá y por las aventuras de su comisario Montalbano o ha perdido facultades o le han prohibido los pitillos. Esperamos que se recupere pronto. 

Pero para no dejar con mal sabor de boca al lector, y a la vista de que estamos ya en verano, y que la época se presta a las largas lecturas, si el sufrido veraneante no tiene vigor para ahondarse en las dificultades del Tractatus, al menos durante la primera semana de huida de la capital, le recomendamos dos títulos españoles que podrán acompañarle y servir de transición hacia lecturas de mayor enjundia. Dos títulos que contrariamente a los bodrios italianos citados son literatura y muy buena. Se trata de La canción del pirata, de Fernando Quiñones y de La fuente de la edad, de Luis Mateo Díez. Los dos son contemporáneos, aunque don Fernando pasó ya a mejor vida hace unos años. En fin, la patria está mal, pero la piel de toro parece que todavía aguanta mientras que la bota necesita con urgencia un zapatero remendón.
 Alcides Bergamota (El Grande)

UFOLOGIAS IV

Despacho del director del Museo, últimas horas de la tarde. A través de las ventanas se adivina un París adormecido por el calor. El habitual rumor de los grandes bulevares se ha apagado. Los turistas han tomado la ciudad desparramándose por las avenidas, colapsando los accesos a los monumentos, enmierdando la estética de la ciudad con sus pantalones cortos, sus camisetas sudadas, sus chancletas que apenas protegen los pies mugrientos y calcinados.

Cuatro individuos serios, eruditos, reconocidos expertos se encuentran reunidos en torno a una mesa baja dónde descansa una bandeja con un servicio de café que nadie ha tocado. El humo se alza sobre sus cabezas. El profesor enciende su segunda pipa de la tarde, asciende una columna gris ratón que poco a poco va tornando en gris topo. El conservador no fuma, ni bebe, se rumorea que colecciona postales artísticas del diecinueve pero...rumores, en realidad colecciona material pornográfico del veinte. Por ser conservador de un museo famoso lo tienen en más estima de la que merece. El director del departamento de adquisiciones da lentas chupadas a su cigarro. No puede evitar manifestar su enfado por haber sido arrancado de su villa bretona. ¡Precisamente el día que estaba arreglando los rosales trepadores!...si no se respetan las vacaciones ¿qué puede esperarse? ¡estas urgencias resultan intolerables!...lo único bueno es estar un poco de tiempo alejado de su pegajosa mujer.

Finalmente, el director del Museo toma la palabra. Unas profundas ojeras denotan que lleva varias noches sin conciliar el sueño. Su habitual aspecto atildado ha adquirido un tinte de desaliño, la sombra de la barba encanecida, las manos de dedos largos y nudosos que no paran de juguetear con su mechero de oro y laca china, las colillas que se amontonan en el cenicero.   

- Señores, como saben la inauguración de la exposición homenaje a Durand-Ruel está prevista para la primera semana de octubre. Todo está preparado, el catálogo en máquinas, la infografía diseñada y en talleres...pues bien, me temo que ha sucedido algo que a mi juicio nos obligará a posponer la exposición e incluso a considerar su cancelación.

Las miradas de los otros tres convergen. Observan al director con estupor. Llevan más de dos año trabajando para sacar adelante la que, sin duda, va a ser la más completa y mejor exposición que jamás se haya hecho del impresionismo. Horas y horas de llamadas telefónicas, viajes, debates interminables, presiones, ruegos, inclinaciones de cuello ante ricos americanos y japoneses, fundaciones, llamadas histéricas del Ministerio...horas de tensión e ilusión...

-¿Qué ha sucedido? pregunta el profesor.

- Ha llegado a mi conocimiento una información que puede suponer, mejor dicho, que supone un vuelco total y absoluto en el conocimiento del movimiento impresionista. Todo lo escrito hasta ahora, todo lo publicado, todo lo manifestado desde 1860 hasta nuestros días debe ser revisado, enmendado, corregido de la cruz a la firma..

De nuevo las miradas se concentran en el rostro del director que continúa hablando mientras extrae una hoja de papel de una carpeta.

- Aquí tienen una carta que recibí hace tres días. Su autor no es otro que el doctor H.M. Shulz, no hace falta que les diga más. En ella me explica cómo ha llegado a su poder un informe elaborado por los nazis según el cual, tanto los principales artistas que de un modo u otro fueron encuadrados dentro del movimiento impresionista como sus mayores difusores, galeristas y críticos no eran sino meros siervos controlados por una inteligencia superior de origen extraterrestre.

El conservador suelta una carcajada histérica, el director del departamento de adquisiciones deja caer su cigarro sobre la alfombra. El profesor extiende el brazo con una agilidad impropia de su edad y arrebata la carta de manos del director. Lee con frenesí. La carta, escrita en el impecable francés académico de Shulz no deja lugar a dudas. 

- O este hombre se ha vuelto loco o realmente dispone de ese informe.

- Veamos, suponiendo que exista el informe y que llegue a la conclusión que nuestro querido director nos ha comunicado ¿qué veracidad puede tener? ¿que pruebas se aportan?

- Todas, responde el director. He tardado tres días en llamarles porque mi primera reacción fue hablar con Shulz y pedirle que me dejara leer el informe. Nos reunimos anteayer en Ginebra. Lo leí, vi las fotografías, tomé algunas notas para comparar datos. Ayer pasé toda la mañana en la Biblioteca Nacional. ¡Todo coincide! Los datos que contiene el informe resultan verosímiles.

El profesor toma la palabra con gesto serio. La voz suena quebrada, se percibe una honda preocupación.

- Con todo respeto, señor Director, creo que antes de emitir un juicio debemos de someter el citado informe a un profundo escrutinio. Shulz explica en su carta su origen de una manera vaga, habría que verificar su autenticidad, analizarlo tanto físicamente como contrastar su contenido...

- Indudablemente, responde el Director, ahora entenderán porqué la exposición queda comprometida hasta que no aclaremos éste asunto. Nuestra responsabilidad ante el mundo es enorme...

Toma la palabra el director del departamento de adquisiciones. ¿Y Shulz ha comunicado ésto a alguien más?

- No,me dijo que nosotros eramos los primeros. Si bien me dio a entender que dependiendo de nuestra reacción podía verse empujado a comunicarlo a otras personas...

- No puedo creerlo. Es algo demasiado complicado para ser cierto. Además ¿cómo es posible que cientos sino miles de especialistas que han dedicado su vida al estudio de este tema no hayan detectado nada...?

- Leyendo el informe se comprende que los datos estaban ahí pero que nadie los ha sabido interpretar correctamente. Ha faltado una visión profunda, un análisis de conjunto, una minuciosa investigación de lo que aparentemente no eran sino hechos curiosos, sucesos anecdóticos, coincidencias más o menos afortunadas..

La reunión se prolonga durante más de una hora. La noche ha caido sobre París. El director se pone en pié para encender la luz. Han decidido llamar a Shulz para que les permita el acceso al informe. El director se sienta tras de su escritorio y busca en la agenda el número del experto suizo.

Suena el timbre de un teléfono móvil. Es el del profesor. Su mujer llama desde la granja de normandía dónde pasan las vacaciones. ¿Has visto las noticias? No. Esta mañana. Pero..¿cómo es posible? Si, junto al lago..Terrible, si, inexplicable, en fin...no no llegaré hasta mañana por la noche como pronto..si, te llamaré...cuelga y poniéndose en pié con dificultad, dice:

-¡Shulz ha muerto!

-¿Qué? ¿Como ha sido?

-La noticia la han dado esta noche en el telediario. Ayer por la noche, hace menos de veinticuatro horas. Un rayo lo alcanzó cuando estaba paseando al borde del lago junto a su perro. Lo más extraño es que según ha informado la policía suiza, esa noche no hubo ninguna tormenta, ni seca ni lluvia...nada

El director, lívido, cierra la agenda y se recuesta en su sillón giratorio.

Con voz ronca se dirige a los tres que le miran fijamente.

-¡Shulz no tenía perro!...era alérgico al pelo de perro, de caballo...

En ese preciso instante se escucha un fuerte golpe y la puerta del despacho salta hecha pedazos. Unos encapuchados irrumpen y sin mediar palabra se abalanzan sobre los reunidos.

En pocos segundos han sido reducidos y narcotizados. Bajo sus capuchas negras los ojos de los asaltantes irradian una tenue luz verdosa, de halógeno matizado por el tejido del pasamontañas de combate...El que está al mando hace una llamada. 

- Neutralizado. Si, envíen a los infiltrados. 

En unos minutos, en el despacho del director del Museo vuelven a estar reunidos los cuatro personajes, su aspecto es idéntico, sus ademanes no dejan lugar a duda, sus voces no pueden ser sino las del director y sus colaboradores. 

Cuarenta y ocho horas después, el director del departamento de adquisiciones está en la cama con su mujer. Descansan el uno junto al otro después de un segundo, prolongado y extenuante acto sexual. Alix está encantada, no sabe que le ha sucedido a su marido, pero desde que regresó de París su interés hacia ella ha aumentado muy satisfactoriamente...incluso se permite ciertas libertades que en quince años de matrimonio no había experimentado... 

Al lunes siguiente en una cervecería de la plaza de la Bastilla dos habituales comentan las pocas noticias del verano. El patrón les escucha con atención mientras seca unas copas. Hablan de extrañas luces que unos turistas dicen haber visto días atrás, al parecer ascendían y caían desde el cielo hasta posarse encima del Museo. El director ha sido encuestado, puede que fuera el reflejo del láser de la torre Eiffel, alguna discoteca vete a saber...en el Museo no ha sucedido nada, todo está en orden...la exposición homenaje a Durand-Ruel será todo un éxito.

sábado, 19 de julio de 2014

MANIFIESTO LIBRES E IGUALES

Se ha publicado el Manifiesto de los libres e iguales. Pueden encontrarlo entrado en la interné. Es muy fácil.
A nosotros el manifiesto nos parece muy bien, lo que dice es obvio, evidente, de sentido común, responde a la reciente historia de Occidente en su vertiente positiva. Responde a lo que es algo ya plenamente demostrado: sólo las sociedades libres son prósperas. Sólo la libertad –tan atacada y minada hoy en Europa y en España- garantiza el retroceso de la miseria económica, social y política. Sólo por eso, si la libertad individual no fuera ya un bien en sí, merecería la pena defenderla.
Y por supuesto nos recuerda el Manifiesto otras cosas obvias, que parecen olvidarse, como si Europa hubiera borrado de sus recuerdos los años treinta del pasado siglo. Nos recuerda que no son los territorios los que tienen derechos, sino los individuos.
En fin, lo pueden leer y de nuevo reitero lo de acuerdo que está con su contenido este cepogordista. Ese es el camino, el único camino. Y es una gran cosa que nos lo recuerden y que por fin alguien se atreva a decir cosas en voz alta y a dar un poco, un poquito, la famosa batalla de las ideas. Una pena que sea algo que proclame una minoría. Una pena también que llegue tan tarde. Es posible que la hora de los manifiestos haya pasado y que se necesario ahora simplemente y de una vez, aplicar la ley. El boxeador está tumbado en el “ring” y le llevan dando patadas en el hígado veinte años. Y sale el “sparring” con una toallita húmeda y un manifiesto. Pero es verdad que si queremos que se aplique la ley con toda su contundencia hay que explicarlo, fundamentar su aplicación en esta sociedad tan desarmada y tan progre.
Y otra cosita... (…aquí viene el palo). El manifiesto termina con esta frase tan desafortunada: “Les pedimos (…) que se movilicen con nosotros en defensa de la comunidad de libres e iguales que es responsable de la época más justa y fértil de la historia de España.” ¡La época más justa y fértil de la historia de España! ¿Pero qué gilipollez es esa? ¿Como es posible que tras proclamar toda una serie de cosas sensatas y fundamentales se acabe con ese tópico, con esa desagraciada apelación al buenismo, con esa muestra de papanatismo democrático? Era completamente innecesario puesto que el manifiesto como tal sería defendible en cualquier situación incluso en una época siniestra, pues no es otra cosa que señalar el camino hacia la sociedad abierta tan estudiada, tan conocida, tan vivida y experimentada ya, articulada en torno a la libertad individual y a un estado de derecho que garantice esa libertad y la igualdad de los ciudadanos antes la ley. Y por lo tanto el manifiesto se justifica en sí mismo, sin necesidad de ampararlo con esa ridícula loa al tiempo presente. ¿Época más fértil de la historia de España? ¿No sería más fértil la del descubrimiento de América? ¿Culturalmente no sería más fértil la del siglo de oro? ¿Qué necesidad de esa afirmación un tanto ridícula? ¿Y lo de la justicia? ¿La justicia de los asesinatos de ETA, de la recompensa política al crimen, con Bildu en el ayuntamiento de San Sebastián y Bolinaga en la calle? ¿La justicia del español y de los que lo hablan perseguidos en Cataluña desde que cedió Tarradellas el poder? ¿La justicia de las sentencias que no se cumplen, del chantaje económico, de la coacción?
Es evidente que la democracia española lleva inoculado un germen maligno dese su nacimiento, que la ha ido minando desde el principio y ahora amenaza su supervivencia como bien indica el Manifiesto. Y es evidente que forman parte no pequeña de ese germen la autocomplacencia, la ausencia de espíritu crítico y los complejos, de los que esa pequeña frase parece una buena muestra. ¡Uy que mala ha sido la historia de España antes de nosotros! El buenismo progre está ahí, los complejos están ahí, la ceguera y un injustificado contento de si mismo están ahí, la superstición y el papanatismo democráticos también, y todo se pega. Menos mal que los autores no han añadido lo de la generación mejor preparada de la historia de España

Dicho lo cual sólo es un inciso final y apoyamos el fondo de la declaración, nos alegramos de su contenido y de que se haya producido, y la seguiremos apoyando, aunque nos preocupa que pueda quedar en poca cosa si resulta que no va a acompañada de un análisis agudo y certero de lo que pasa. En fin.

Alcides Bergamota, Tato, Doroteo, Calvino de Liposthey, la Condesa de la Croqueta, Nuño Fuenclara y Sotomayor, Toñi la Roja (arrepentida) y veinte firmas más, incluido Fidelio Lentini Spotti que se ha colado a última hora. 

VIDA DE MANOLO

El interés que la gente pone en nuestra época por las cosas del arte es completamente exagerado: es la comedia más extraña que ha existido. Lo que prueba la absoluta falta de base de este movimiento es que el mundo cada día es más horrible, más monstruoso y más inconfortable.
José Pla, Cuatro Palabras (junio de 1927), prólogo a su Vida de Manolo. Editorial Libros del Asteroide, 2013.


Un gran amigo, un excelente amigo, nos recomendó hace meses Vida de Manolo. Por fin le hemos hecho caso. 

viernes, 4 de julio de 2014

UFOLOGÍAS III

No puedo recordar todos los detalles de cómo ni cuando llegué hasta aquí. Sólo puedo hablarles de "la voz". 

Escuché "la voz" por primera vez hace años, una tarde de junio apenas vencido el último rayo de sol por el abrazo de las sombras. ¡Esos cielos azul obscuro de las noches de Junio! 

Estaba leyendo en la butaca junto al balcón. En el jardín los grillos enmudecieron, las copas de los árboles se agitaron movidas por una suave brisa cálida,la  bombilla de mi lámpara de lectura parpadeó y en ese preciso instante la escuché. Era una voz profunda, sin matices de acento, sin modulación de carácter ni sexo. Era única y verdaderamente una voz profunda que parecía surgir de lo más hondo de mi ser. "La voz" me habló largo rato, yo no podía moverme ni pensar en ninguna otra cosa que las palabras que la voz iba haciendo surgir de mi interior, como si mi cuerpo se hubiera transformado en un altavoz que transmitía al dictado de un emisor desconocido, neutro, lejano al mismo tiempo que cercano y envolvente. A partir de entonces escuché "la voz" con cierta regularidad y esas comunicaciones fueron jalonando los pasos más importantes de mi vida. Conocí a mi mujer bajo el influjo de "la voz", cambié mi carrera profesional al dictado de "la voz", eduqué a mis hijos siguiendo las detalladas instrucciones de "la voz" y en todos los casos obtuve un éxito enorme; me casé  muy bien, hice fortuna y obtuve prestigio, crié a tres hijos que se han convertido en unos jóvenes sensatos y competentes.

Ayer, ¿fue ayer? volví a escuchar a "la voz". Me habló de una casa en el norte, de una casa situada al borde de un acantilado batido por las olas y el viento del mar. Me habló de una visita que no debía desatender. Subí al coche sin despedirme, conduje durante horas en dirección al norte sin prestar atención de las señales, "la voz" me guiaba con mano segura. Llegué al atardecer, la casa esta situada en lo alto de un promontorio rocoso justo en el vértice del acantilado, a sus pies el mar bate con fuerza y las gaviotas graznan volando incansables sobre las rocas. 

Han pasado horas ¿días?...Estoy en una habitación obscura, un salón de paredes y suelo de madera. Las contraventanas cerradas apenas mitigan el bramido del mar. Viento sur, siento un calor opresivo. En la despensa hay ingentes cantidades de alcohol y pilas de queso gruyere envuelto en paquetes de cincuenta gramos. Al llegar estaba hambriento. He comido dos barritas de queso y se ha apoderado de mi una sed insoportable. He bebido unas cuantas cervezas frías que sólo han conseguido provocarme una sed aún mayor. 

Continúo bebiendo, ahora es güisqui con hielo. 
Una copa, dos. Me siento en un estado de embriaguez amable, no temo nada, no espero nada, sudo pero mi mente no me atormenta ni recuerdo con detalle la última comunicación de "la voz". 

En el salón una enorme librería destartalada alberga una nutrida biblioteca de lecturas veraniegas. El propietario es un tipo de gustos exóticos, mucha novela asiática traducida al ingles, alguna novela francesa, poca cosa en español pero buena e inusual, del estilo Ángel Vázquez. 

Repaso los lomos con el vaso en la mano. La mayor parte son novelas de aventuras, policíacas, negras muy negras, polar...

Escojo una novela negra de un desconocido autor vietnamita. Me siento, comienzo a leer. 

En las primeras cincuenta páginas se han sucedido no menos de veinte encuentros sexuales de todos los tipos imaginables. Saigon surge ante mis ojos enrojecidos por el cansancio, el alcohol y el insomnio como un inmenso catre chirriante dónde millares de seres copulan frenéticamente bajo el calor opresivo del trópico. Intento abandonar la lectura pero no puedo, pese al abuso sexual la trama es buena, el investigador es un hombre de mi edad y pese a las diferencias de tiempo, lugar, raza y cultura, muchas de sus reflexiones me resultan cercanas y reconocibles. 

Paso las páginas y aparece "la voz". El investigador también  escucha una voz interior que guía su vida...avanzo, a mitad del libro su voz le ha ordenado ir a una casa solitaria de una lejana costa...el investigador emprende el viaje en su automóvil y conduce como un autómata, llega a la casa, come, bebe...

Ya no se si leo una novela vietnamita o el investigador lee una novela española por escribir...¿quizá ya esté escrita? ¿quizá todas las historias las ha dejado escritas "la voz" para que nos leamos los unos a los otros nuestras dudas, nuestras miserias, nuestras debilidades?...

Una tercera copa, ¿la cuarta?, el calor va cediendo a medida que el viento bate con mayor fuerza y comienza a llover, las gotas golpean con fuerza el tejado y las contraventanas. 

El sueño me está venciendo... "la voz" me espabila anunciándome la inminente llegada del visitante. 

Abro la puerta, doy cuatro pasos temblorosos en dirección a la escalera, la lluvia me empapa y el viento golpea mi rostro, trato de dirigir la mirada por encima del jardín en dirección a la carretera. Apenas puedo distinguir un destello de luz en el camino, deben ser los faros de un vehículo potente, eso pienso justo antes de que un halo de luz blanquecina envuelva por completo la casa. El viento se calma como por ensalmo, veo caer la lluvia a lo lejos pero no llega hasta mi, tengo la sensación de estar dentro de una esfera que me protege del viento y la lluvia. La luz me ciega por completo, me acuerdo del investigador y pienso ¿quizá el también esté ahora rodeado por un halo de luz en las lejanas costas de Vietnam?...

jueves, 3 de julio de 2014

BERGAMOTIANA IV

El hispanista y las pavas. De nuestro hispanista ilustrado Sigmund Trotti:

Titar: dicho de un pavo, graznar para llamar a la manada. Los amigos titan. Las troncas titan. Hay que ver el detalle de las que se creen algo, tan pisando fuerte. Pues no, inevitablemente el tiempo va haciendo su trabajo y destapando lo que detrás del disfraz se oculta, la implacable verdad de la genética, y van saliendo las carotas de pueblo, las manos gruesas que con el frío se ponen un poco moradas por la mala circulación, como se le ponían a la abuela Severina, allá en el pueblo, la brutalidad del rasgo se acentúa, lo macizo del cráneo se destaca y uno ve llegado el momento en que lo que parecía una moderna desinhibida e hiperconectada, culmen de la modernidad sexy, esculpida por horas de gimnasio y viajes a Cancún con el noviete (en lugar de ir a dar una vuelta por el bar de la plaza), se convierte con el paso inexorable de los años en una viejuca de las de silla de mimbre y toca negra sobre la cabeza, que echará de menos un corral con unas gallinejas para entretenerse un ratillo, al caer la tarde o por la mañana temprano, tirándoles pan duro, pita, pitas, pitas.

Cuidado con Escolástico Bejarano Sisón.

La confusión reinante. Dice Alcides Bergamota que uno de los síntomas de la confusión reinante es ver hoy a tantas mujeres equivocadas o distraídas que sin darse cuenta salen a la calle en diminuto pijama desde primera hora de la mañana. De la misma forma, es otro síntoma de la confusión de los tiempos, de la subversión de los valores, de la corrosión de los cimientos, ver como los herrajes que eran propios de las caballerías, o los tatuajes a la tinta china que eran propios de presidiarios, lobos de mar, caborneros y chinos infames, propietarios de fumaderos de opio, se han generalizado y los llevan las hijas de familia y las otrora púdicas secretarias. Lo dice el gran Alcides sin lamentarse por ello, como simple observador o cronista de los tiempos, un moderno Petronio.

miércoles, 2 de julio de 2014

BERGAMOTICA III


Bergamotiana (o Bergamótica) III.

En su incansable labor de rescate y divulgación de la obra del ilustre polígrafo, Calvino de Liposthey nos ofrece los siguientes apuntes, recogidos de una de las famosas libretas de apuntes del gran Bergamota.  

La Pipa. La cuestión de la pipa no es el habano, ni mucho menos. En la pipa priman sin duda la belleza del gesto y del objeto sobre el fumar. Belleza, estética, gesto, no es poca cosa. Pero fumar, fumar, el habano. Porque el habano tiene como supremo atributo, la lentitud, la languidez, el tiempo suspenso.

Mayo en Madrid. El sábado compré en una pastelería de la calle de Alcalá unas rosquillas del Santo, la mitad listas y la mitad tontas. Al comprar las tontas me acordé de unos cuantos, al comprar las listas me quedé en blanco. La dependienta estaba enfadada, la tía retaca, porque era tarde y no quería ya vender. Seguro que no era la propietaria. Echó bufidos y fue antipática, estuve a punto de regalarle una de las rosquillas, ¿adivinen cuál?

Todavía pasear desde la plaza de toros por la calle de Alcalá arriba es un espectáculo, queda todavía un mundo con algún rasgo castizo y original, en las pintas, las tiendas, la ropa, el aire, la forma de andar, las cervecerías llenas, las enormes raciones de patatas fritas, por muy igualado que esté hoy todo.
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Dice Calvino que tiene alguna cosilla más que publicará mañana. Dice más cosas, pero son un poco ofensivas y no las damos a nuestro público que no merece más que cosas buenas y finas, y unas ración de rosquillas...

TERAPIA

Tato y compañía deberían hacer terapia. Don Estra se acusará de afirmar que en Madrid, valga en el centro, no hay otoño. Confesará su error y describirá el otoño como una de las más finas, delicadas y hermosas estaciones que existen y el cielo de Madrid como algo único. Don Manolito dirá que no piensa hacer terapia de ninguna clase y mucho menos colectiva, que su terapia es mandarles a todos al cuerno y que si se han cruzado de acera que avisen que está harto de maricas reivindicantes. Alcides dirá que él ya ha confesado sus más atroces pecados a quien deben confesarlos los católicos y que alguna muestra ha dado de los mismos en sus escritos y que no quiere insistir ante este grupo de rijosos puesto que al tratarse en su mayoría de proezas de carácter sexual sabe que su descripción pormenorizada tendrá efectos terribles de los que no quiere responder. Para sorpresa de todos, Tato abre su corazón, luego se arrepiente y los tumba a tripazos.