martes, 21 de agosto de 2012

EL POLÍTICO PROFESIONAL

Leo hoy en el perfil biográfico de un político regional la frase siguiente: "no llegó a finalizar sus estudios debido a su actividad política". Esta frase, aparentemente simple, casi candorosa, habla de una realidad que está íntima e indisolublemente conectada con el desastre de la España actual.

El político profesional es un ignorante universal que decide el destino de las personas y el empleo de las rentas, un ágrafo que redacta leyes, un memo que confunde el poder con la equidad y que no duda en deformar la justicia para acomodarla a sus intereses. Lo terrible es que han logrado imponer el concepto radicalmente falso de la existencia de un ser llamado "político" y cuya profesión es la "política" y que consiste en saber de todo sin estar preparado para nada o casi nada y navegar con rumbo más o menos certero de un cargo a otro entre la estructura del partido y los meandros de la vida pública.

La masa ha aceptado ser mandada por lo peor de cada casa. Que una sociedad acepte eso es síntoma claro y definitivo de su enfermedad moral y por ende intelectual. La imagen del próspero empresario mirando la televisión y diciendo "yo a ese no le contrataba ni para pegar sellos" al contemplar el rostro de una de las numerosas acémilas que pueblan las bancadas de las  cortes no tiene gracia alguna porque refleja una enfermedad social de muy difícil curación.

Los políticos profesionales, con total independencia de su adscripción partidista, son en su inmensa mayoría los gérmenes de la herida purulenta que infecta la sociedad.  Predican que su vocación es el servicio público pero uno tiene la sospecha de que si el servicio no fuera remunerado y no conllevara numerosas prebendas el número de vocaciones se reduciría como por ensalmo.

Hasta que la sociedad no se sacuda ese manto de pulgas y los hombres no decidan recuperar su libertad España no podrá prosperar. Mientras la sociedad persevere en su conducta lanar y se niegue a si misma su humanidad, los políticos profesionales continuarán viviendo del presupuesto y haciendo mil y un disparates, la mayor parte chuscos y algunos otros realmente dañinos y groseros.

2 comentarios:

  1. Por lo menos con el Berlujconi eran políticas y estaban buenorras, de tomoa pan y moja. Seguro que de algo sabían. Ese conocimiento hay que socializarlo, que se las reparta el pueblo y leña.

    ResponderEliminar
  2. Es evidente que sólo puede haber un detonante para que cambien de rumbo las cosas, el de siempre, el tradicional, el motín, el apaleo sistemático de políticos profesionales. Cuando los concejales de los grandes partidos empiecen a salir volando por las ventanas de los ayuntamientos, con el decreto de subida del IBI en la boca, lanzados por las masas exaltadas, entonce, y sólo entonces, empezarán a pensar que a lo mejor hay que hacer algo.

    ResponderEliminar

SI QUIERE ECHAR SU CUARTO A ESPADAS, YA SABE AQUÍ. CONVIENE QUE MIENTRAS ESCRIBA ESTÉ USTED FUMANDO, CIGARRO O INCLUSO PIPA.