La Monarquía de julio se caracteriza por el ascenso de la burguesía como clase dominante, por la rápida industrialización de Francia y por el surgimiento del proletariado. Fue derrocada por la Revolución de 1848, que dio paso a la Segunda República Francesa.
Protagonista del momento es por lo tanto el burgués, la clase burguesa, inseparable del comercio, del dinero, de la acumulación de capital, del éxito como meta en la vida. La burguesía es una de las obsesiones de Flaubert, casi una monomanía, sin duda más desde un punto de vista estético y vital que sociológico o histórico. Dijo aquello de “Llamo burgués a cualquiera que piensa con bajeza[1]”.
Puede decirse que el mundo moderno nace de la mano de los mercaderes, que con el dominio de los negocios y el de la técnica se harán dueños del poder político. Encarnan una mentalidad determinada, basada en el deseo de enriquecerse, la voluntad de ahorro y el deseo y la capacidad de emprender que permitan conseguir el objetivo final que es el éxito simbolizado por la riqueza. Mentalidad dominada por el cálculo y la utilidad, favorecida por la mentalidad protestante, necesidad de racionalizar toda actividad para maximizar el beneficio, proclamación de la ganancia como valor supremo por encima de cualquier otra cosa. Solemos ver muchas de estas cosas como algo positivo y hasta natural. Aunque pueden tener su cara negativa.
Se ha calificado el mundo burgués como la sociedad del resentimiento. Consistiría en que el burgués deshace el mundo, le quita valor, mientras en paralelo se da más importancia a sí mismo. El mundo no se percibe como creación, ya no se contempla, se considera como obstáculo que superar o sujeto al que dominar con la técnica y la organización.
La utilidad todo lo preside, incluso la relación con
los demás. Se asocia con el burgués una psicología. El burgués sería partidario
de un orden que le permite evolucionar, desenvolverse, pero sin creer en
ninguno de sus fundamentos, cuando resultan un obstáculo para sus fines propios
(ejemplo en Flaubert y su sobrina). Podría por tanto asimilarse al fariseo
primero, y cuando el barniz religioso desaparece es el ateo práctico sin más
horizonte que lo material, su estancia en la tierra. El comunismo podría llegar
a presentar como un espíritu burgués puro. En
la burguesía estaría la disociación entre libertad y bien, libertad y justicia.
ESPAÑA. Si nos
vamos a España como referencia, Flaubert nace reinando Fernando VII que muere
en 1833, cuando ya se ha proclamado la monarquía de julio francesa. La primera
guerra carlista se desarrolla de 1833 a 1840 y el reinado de Isabel dura hasta
1868 cuando se exilia a Francia. La disputa por el candidato al trono de España
será la chispa que desencadene la guerra franco-prusiana y acabe con el segundo
imperio francés. En 1876 se consolida la restauración monárquica de Alfonso
XII. Cuando muere Flaubert en 1888 en España se inaugura la exposición
universal de Barcelona y se crea la UGT, en Londres actúa Jack el Destripador.




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