martes, 20 de agosto de 2013

Refutaciones y confusiones.


Refutación y confusión de voces. Alcides Bergamota se niega, se opone, rechaza, da marcha atrás y reniega de cualquier actividad pública, de cualquier aspaviento veraniego, de cualquier culo al aire. Bergamota disiente rechaza y se niega de nuevo. Ni aparece, ni concede entrevistas ni permite que a él se aluda. En su exilio provinciano está. Y ahí ha pasado el verano y el estío y luego pasará el otoño. Sólo una escapada, completamente anónima, escondida y subversiva, para asistir entre bastidores al concierto de Miguel Poveda en el festival de cante de las minas, en la Unión, Murcia. Le sacaron Tato y Doroteo escondido en el maletero del coche y de la misma forma volvió a refugiarse tras los altos tapiales de su refugio rural, provinciano, olvidado, polvoriento, desconocido, la finca el Ácaro, la quinta la Calavera, Villanabo. Por lo tanto nada de villas, nada de playas, nada de finezas ni cotteries, ni cesiones ni concesiones. Nada es verdad en los rumores que propaga gente interfecta, gente baja, gente esparragosa que no sabe atarse las agujetas del zapato plasticoso. Detestamos los zapatos plasticosos. Los veranos se han pasado siempre en Papalaguinda, en Arroyopuercas, en Celada del Camino, en Matamoros o en Jodeviejas, sitios fetenes que no necesitan alabanzas ni explicaciones. Así es la vida, así semos todos, así de burros, y de … Ya sabe usted querido amigo, con la edad, uno va viendo las cosas con más perspectiva, con el tiempo y la experiencia llega la sabiduría, con cuenta gotas, eso sí, y a uno cada día le gustan más la oración silenciosa, las Iglesias vivas, el exabrupto, los cigarros habanos y nuestro brandy y su armagnac, oiga que está de llorar, un lagrimita más, sólo una, excelente cigarro, maravillosas volutas, mire como vuelan en redondo, y la compañía de usted, oiga, no se paga con dinero.
Es usted un frívolo oiga.
No se lo permito y yo refuto además ese tonillo rústico que le da usted a su verano, puesto que detrás de esos nombres de parodia, usted esconde y disfruta de la paz, del silencio, del paseo meditativo, del recogimiento en un hortus conclusus cuya belleza no cabe en estas letras, viejo hipocritón, sírvase una copilla, y caliente un poco el divino licor sujetando la copa en su manilla sarmentosa. Fumemos, fumemos, viejo sapo.
Tirititan, tan, tan. Tirititan, tan tan.

GIBRALTAR

La "afrenta" de Gibraltar es uno de los episodios más lamentables y cansinos de la Historia de España.

Ahora, que una vez mas, se ha vuelto a armar revuelo en torno a la apestosa roca (digo apestosa porque lo que allí sucede sencillamente hiede, apesta..) resurgen como viejos fantasmas todos los chismes que nos hemos traído con el asunto desde hace siglos.

Lo poco que tiene de nuevo el asunto es que ahora de una manera descarada y clara existe un grupo (no pequeño) de españoles que no solo ven con malos ojos que la Pérfida Albion mantenga su bandera en un pedazo del territorio patrio sino que justifican y alientan que así sea por mor de mantener (dicen) riquezas y puestos de trabajo.

El asunto, a mi juicio, tiene una fácil solución que pasa por una postura que los políticos que nos gobiernan no están por la labor de adoptar. Se puede resumir con el término FIRMEZA.

Ofrezco a Mariano y a sus "aguerridos" compañeros de charanga un programa de 10 medidas combinadas que a buen seguro contribuirían a solucionar el problema y a poner a cada uno en su sitio.

La ventaja de estas medidas es que no tendrán que ir a pedir ayuda a nadie ni reunirse con papá-Obama para que les diga lo malos que son poniéndoles pegas a sus "amigos" britones. Son medidas caseras pero efectivas, si no, juzguen ustedes mismos:

1. Cierre inmediato, completo y definitivo de la frontera. Se dará un plazo de 2 horas pasado el cual no se volverá a abrir la frontera. De hecho se tapiará la famosa verja para que no haya tentaciones por parte del personal.

2. Suspensión gubernativa de los ayuntamientos limítrofes, especialmente el de la Línea de la Concepción, que serán substituidos por una autoridad central con sede en El Ferrol dónde podrán acudir, por su cuenta y riesgo, todos los que tengan algo que alegar previa concesión de audiencia por escrito.

Las autoridades locales que presenten la más mínima oposición serán inmediatamente detenidas y puestas a disposición de la justicia, sin comunicación.

3.  Orden de maniobras militares permanentes (diurnas y nocturnas) con participación de todas las unidades de las Fuerzas Armadas por riguroso orden de antigüedad que se sucederán indefinidamente en ejercicios diversos con fuerza no inferior a una división. Las maniobras comprenderán acciones por tierra, mar y aire y serán visitadas a diario por autoridades militares. Los fines de semana se substituirán por recreaciones de batallas históricas, a tal efecto se recuperaran uniformes y enseñas y se armarán y pertrecharán unidades del Tercio Viejo de Sicilia, Regimientos Inmemoriales, Escuadrones de Dragones y lanceros etc...

Las maniobras serán amenizadas por las bandas de música de los diferentes Regimientos así como las de la Escuela Naval Militar, AGM, Guardia Real, Batallón de Honores de la Guardia Civil etc...que serán retransmitidas por un equipo de altavoces de elevada potencia situados a lo largo de la línea fronteriza.

4. Bloqueo marítimo de Gibraltar a cargo de pesqueros subvencionados que ocuparan día y noche las aguas apoyados por buques de la armada que se declararán en espera de reparación sine die. Se facilitarán subvenciones extraordinarias a aquellos que incluyan animaciones musicales preferentemente flamencas o norteafricanas.

5. Bloqueo radio-telegráfico del espacio gibraltareño con interceptación de comunicaciones. Que no se puedan utilizar ni los mandos a distancia de los vehículos.

6. Prohibición de efectuar transacciones financieras de ningún orden con origen y o destino Gibraltar. Cualquier banco, caja o intermediario financiero que quebrante la prohibición será sometido a requisa de bienes y puesta a disposición de la justicia de los administradores de la entidad.

7. Requisa y bloqueo preventivo de todos los bienes y derechos situados en suelo español de sociedades domiciliadas en Gibraltar. Los afectados deberán acudir asimismo a la autoridad central antes citada, con sede en El Ferrol. Los expedientes se revisarán de Lunes a Viernes de 11:00 a 11:30 por parte de un funcionario del Instituto Social de la Marina en comisión de servicios.

8.  Idéntica medida con las personas físicas residentes en Gibraltar o con negocios abiertos en Gibraltar pero residentes en España.

9. A todos los trabajadores de la Línea y pueblos limítrofes que acudían a Gibraltar se les ofrecerá empleo en una granja porcina que se instalará a lo largo de la actual frontera.

La citada granja, de cerdo blanco, se construirá para albergar no menos de 60.000 cabezas en una formula mixta intensiva - extensiva.

Se procurará su ubicación de tal forma que favorezca la corriente de los vientos dominantes en dirección al peñón.

10. Organización de excursiones gratuitas en globo las 24h del día desde Algeciras hasta San Roque bloqueando los pasillos de despegue y aterrizaje del aeropuerto de Gibralatar. A los asistentes se les obsequiará con una caja de huevos podridos o bombas fétidas (según disponibilidad) que podrán lanzar cuando sobrevuelen el peñón.

jueves, 15 de agosto de 2013

Crónicas Veraniegas: Releyendo a Blasco Ibañez

Nos llegan los ecos de una excursión de Alcides, Doroteo y Tato que, armados de morral y cantimplora, se han -literalmente- echado al monte a recorrer algunos rincones de la costa cantábrica. 

El cepogordismo asiste mudo de emoción ante las noticias de semejante hazaña ya que es conocida la escasa afición de Alcides y Doroteo a dejar sus respectivos lares, así que deducimos que debe de haber existido un motivo poderosísimo que haya empujado a semejante compaña a calzarse las botas y tomar el cayado. En el caso de Tato la cosa es diferente. Tato, ahí dónde le ven ustedes, castizo y cachazudo, es muy capaz de liarse la manta a la cabeza y visitar Ossa de Montiel con el mismo desparpajo que viaja a Toro, a Villalar de los Comuneros o se adentra por las umbrías de Allariz, lo dicho, un Urdaneta, un Aguirre, un Malaspina de los tiempos modernos.

Mientras aguardamos impacientes las crónicas de esa proeza alpino-etnológica, nos entretenemos disfrutando de lecturas varias, algunas nuevas y otras ya conocidas pero que fueron degustadas pobremente sin la necesaria tranquilidad, es decir, mal leídas.

Estos días nos sirven para reiterar nuestra admiración por el tan injustamente olvidado y criticado Vicente Blasco Ibañez. De su prodigiosa biografía pueden decirse muchas cosas, algunas buenas, otras no tanto. De su compleja personalidad, tres cuartos de lo mismo, ahora bien, de su pluma sólo se puede decir, si se quiere ser honrado (y por supuesto, queremos serlo) que Blasco Ibañez escribía como los mismísimos ángeles.

A Blasco Ibañez,como a muchos otros autores, les sucede (ahora estoy pensando en Agustín de Foxá) que sus páginas más bellas no se encierran necesariamente en el formalismo estructural de una novela, un poemario o una obra dramática. En estas mañanas à l'ombre du magnolia he repasado con interés y placer indescriptibles un tomo leído años atrás a lomos de la prisa cotidiana, me refiero a los Estudios Literarios, editados por la Editorial Prometeo en Valencia en 1933.

Cualquier aficionado a la literatura que se acerque a esta obra por primera vez revisará los nombres de los autores cuya obra se analiza y que figuran en el índice al final del libro y al hacerlo, muy probablemente, quedará sorprendido al comprobar que con escasas excepciones (René Bazin, Bourget, Barbusse..) la mayor parte de los nombres no le dicen nada o casi nada. 

El interés de los Estudios Literarios no está por tanto en los autores estudiados o las obras diseccionadas por la pluma experta de Blasco Ibañez, sino en lo que el genial valenciano nos dice y en cómo lo dice. Todo autor de peso, y Blasco Ibañez lo es, amén de escribir mucho suele haber leído mucho y generalmente bien, es decir con inteligencia y reflexión. En este capítulo Blasco Ibañez se muestra como un habilísimo y penetrante lector. Conocedor del oficio y los sufrimientos del autor va repasando las obras fundamentales de cada escritor situándolas dentro del contexto biográfico del mismo y en relación con el tiempo histórico y el panorama literario de cada momento.

En estas páginas, Blasco Ibañez se muestra amable sin caer en la condescendencia, justo en la crítica literaria, entusiasta cuando es preciso sin caer en el panegírico ni la exageración partidaria y decididamente comprensivo con el difícil oficio del escribidor.

Uno de los aspectos que hace más interesante el análisis de Blasco Ibañez es su condición de escritor profesional. Los estudios, escritos a lo largo de los primeros años del siglo veinte, no son solamente la obra de un autor consagrado, sino de un escritor "moderno" consciente de su función y de su profesión, conocedor del entresijo editorial y de la figura social del intelectual en el sentido gálico del termino. Este enfoque es particularmente interesante porque su conocimiento de la profesión y del medio nos permite comprender mejor el porqué del éxito y del fracaso, de la mayor o menor difusión, de la fortuna literaria en fin de obras y autores que la distancia del tiempo no nos permite calibrar con la suficiente precisión.

El otro aspecto que hace de estos Estudios una lectura interesante es la innegable calidad narrativa de Blasco Ibañez. Blasco escribe bien (eso ya lo sabíamos) pero no sólo escribe bien cuando retrata e interpreta creando sino cuando describe y analiza historiando. Escribir buena crítica literaria que sea amena, profunda y ecuánime es un arte mayor. De las muchas páginas de estudios y crítica literaria que nos hemos echado al coleto no resulta exagerado situar estas páginas de Blasco Ibañez entre las cumbres de Cortázar y Somerset Maugham. Al exquisito y justamente bendecido Bórges, Blasco Ibañez lo deja en pelota en este campo de la crítica literaria.

Para escribir sobre libros y sus autores no basta con ser culto, muy culto o cultísimo. No basta la erudición, no basta el vasto conocimiento ni la visión esférica, global, metacultural, cenital...no señores, porque sin poesía, sin finura de espiritu, sin análisis del alma humana y sin inmensas dosis de caridad y compasión no hay nada o casi nada bueno que se pueda decir. Blasco Ibañez demuestra poseer todo estos atributos en grandes cantidades y es generoso en su manejo. 

Si algún día, a lo largo de sus escarceos librescos se encuentran ustedes con un tomo de los Estudios Literarios de Vicente Blasco Ibañez no lo duden, cómprenlo, léanlo, saboreenlo, no se dejen llevar por la perece ante la lista de autores poco conocidos hoy en día, a veces lo interesante de un plato no son los ingredientes sino la maestría del cocinero en combinarlos armoniosamente hasta obtener una receta deliciosa, justamente lo que sucede en éste caso.

Sanglier.
  
   

viernes, 9 de agosto de 2013

Apuntes veraniegos

Ya tenemos al cepogordismo entregado al veraneo, al relajo, al descanso o la agitación, según los casos. 

Nos llegan rumores de que Alcides, Doroteo y Tato se han ido juntos unos días a la playa. No sabemos bien dónde se encuentran, espero que la afilada pluma de nuestros queridos amigos nos saque de dudas. Hasta ahora todo son rumores. Algunos apuntan hacia un hotelito del Sardinero, otros los sitúan en una casona asturiana invitados por una prima de Pomarada y los hay que se aventuran a sugerir una villita en Ondarreta e incluso un hotel particular en Biarritz alquilados gracias a la munificencia de Tato que es un industrial de posibles ¡¡que locura!!

El resto de la tropa nos hemos desperdigado por las cuatro esquinas del mapa mudo de esta locura colectiva que es el mundo moderno. 

Armados de un tomete y ataviados con camisa de polo, pantalón de algodón y alpargata nos internamos por las veredas sombreadas y tratamos de buscar refugio bajo la sombra del tilo, el avellano y el crecido magnolio cuajado de olorosas flores. Hemos tomado la precaución de llevarnos una corona fina de Rafel González Marquez, un pequeño Punch, quizá un Bolivar belicoso fino. Tomamos asiento bajo el magnolio. Desde lo alto nos llega el sol tamizado por la densa verdura del árbol centenario. Dejamos el tomo sobre la hierba el tiempo justo que toma encender el cigarro. El humo azul asciende, las volutas se pierden entre las ramas tapizadas de musgo, abrimos Las Confesiones de un Italiano y comenzamos a leer. Ante nuestros ojos desfilan los personajes dibujados con maestría por Ippolito Nievo, avanzamos por la vida de Carlo Altoviti y nos maravillamos ante la dualidad Carlo-Pisana, la llegada de un nuevo orden, la desaparición de un mundo anclado en un pasado glorioso, la llegada de una forma distinta a la que Pisana, mujer modernamente atractiva y dolorosamente compleja sirve como símbolo. 

Pasan las horas, concluido un capítulo comprobamos la hora, hay que regresar a la casa a comer, después habrá tiempo para un rato de descanso que nos permitirá regresar a las aventuras de Carlo y Pisana. 

Bajamos cavilando acerca de las miserias del corazón. El día es magnífico pero la belleza de la naturaleza y la efusión de la lectura nos hace sentir un amago de tristeza. Tomamos un camino diferente para regresar hacia el pueblo, al torcer la esquina la carretera se estrecha entre los cañaverales formando una suerte de tubo verde coronado de plata y oro. 

Al descender la última cuesta, a nuestros pies se abre la vegetación dejando a la vista la traza amplia del caserío enmarcado entre el mar y la silueta lejana de la iglesia. 

Junto a una fuente una joven descalza se lava un pie con gestos delicados. Sólo alcanzamos a adivinar una figura esbelta, un pelo de bronce recogido en un sencillo moño, unos brazos largos de piel dorada, pero adivinamos una sonrisa alegre, unos ojos verdes, profundos con un toque de gris brumoso...seguimos caminando sin detenernos ante la escena hipnótica como sin nos fuéramos alejando de un sueño, de una promesa. Pensamos, recitamos, sentimos con Nabokov:

Tristeza, y misterio, y placer,
como una remota oración...
El alma todavía necesita errar.
Pero, y si tú fueras mi destino...

Sanglier.


martes, 30 de julio de 2013

LA CHATA EN LOS TOROS (un extracto del poema de Rafael Duyos)

Un extracto del poema de Rafael Duyos, sobre la Chata, la infanta Isabel de Borbón, hija mayor de Isabel II, hermana de Alfonso XII y tía de Alfonso XIII:

Quitasoles, abanicos,
Almohadillas, naranjadas.
"¿Qué hay, empresario? ¿Contento?
Vengo yo sola, más ancha.
Si, si que me brinden toros,
no, no al contrario, me agrada.
Ya traía en previsión tres pitilleras de plata."
La Infanta llega a su palco,
y al entrar toda la plaza
puesta en pie se arremolina
batiendo alegres las palmas,
mientras la marcha de infantes,
resuena en la altas gradas,
y el sol pone al rojo vivo,
las barreras encarnadas.
En la andanada de sol,
con popular algazara.
Los morenos se alborotan
y gritan: ¡Viva la Chata!
Y en los tendidos de sombra,
las cabezas inclinadas
se rinden por un segundo,
ante su augusta mirada.
Cuando se sienta Isabel,
resuena el clarín de plata,
y entre un clamor, las cuadrillas,
cruzan la arena dorada.
Pastor, Machaco y el Gallo,
un trío de rompe y rasga.
La Almudena, la Mezquita
y un poquito de Giralda

PELIGROS VERANIEGOS: LA FALSA CORTESÍA


Uno de los aspectos más detestables de la vida en sociedad es la falsa cortesía, el falso interés que no esconde otra cosa que una simple y bellaca tendencia al chisme.

El que esto escribe aprecia muchísimo la buena educación y muy particularmente la urbanidad, ahora bien, conviene distinguir entre buenas maneras y falsa cortesía.

En el medio que de manera totalmente ilegítima se considera la "gente bien" está muy arraigada la costumbre de la falsa cortesía.

La falsa cortesía consiste en aparentar interés por la vida del otro, su familia y vicisitudes. 

Tomando como base el hecho absolutamente accidental y desgraciado de haber compartido ubicación geográfica durante una serie de años o generaciones y pertenecer ambos a un medio que,de manera gratuita, se considera parejo, el falso cortés, se siente poseído de un derecho divino a la encuesta inquisitorial que para colmo queda oculta bajo el velo de la cortesía, la amabilidad, el interés amoroso del amigo "de toda la vida". ¡¡Qué cortés es Menganita, siempre pregunta por mamá!!

El falso cortés no se contenta con una respuesta educada y genérica, de ningún modo, el falso cortés tiene memorizado un cuestionario que hubiera sonrojado al famoso Dr.Gallup.

En determinados momentos del verano se da pié a una situación incómoda e innecesaria; la toma de contacto con Fulanito y Menganita. 

Fulanito, que lleva ya mes y medio de vacaciones, entre otras cosas porque nunca ha trabajado en nada y sus ocupaciones son meramente nominales, es un ejemplo vivo del falso cortés, un archipámpano de la vacuidad, un abate de lo superficial, un magnate del abrazafarolismo militante. Menganita, su costilla, es una mujer simplemente estúpida que lee el Hola y otras revistas pornográficas semejantes, que tiene una hija a la que ha hecho la vida imposible y dos hijos tan pelmas como su marido a los cuales, tras denodados esfuerzos, ha conseguido convertir en sendos muermos con tendencias afeminadas y costumbres poco higiénicas.

Pues bien, estos dos próceres de la patria, que tienen un titulín que le concedieron al bisabuelo de Fulanito por vaciar el orinal real una tarde que el monarca de turno estaba de parranda con unas folclóricas en el reservado de un hotelito de  Aravaca, que son socios de los clubes de los que hay que ser socio y que están al tanto de todo (es decir que no saben nada con certeza), son habituales de los lugares donde hay ocasión de encontrarse con el resto de la "colonia".

La "colonia" (concepto del que hablaremos para otro día porque da para unas cuantas líneas) se reúne, según edad y condición  en diversos lugares del pueblo, villa o ciudad de turno dónde cada uno tenga a bien "veranear".

Estos lugares de encuentro, (que aconsejo evitar por todos los medios si uno quiere preservar su salud mental y mantener la tensión arterial controlada) son, según los casos; la playa, el naútico, el paseo marítimo, la puerta de la iglesia (hoy día menos porque Fulanito y Menganita se van apartando de las supersticiones cristinas salvo en lo meramente formal) el club de tiro, la plaza mayor, el bar de turno (dónde no consumen, porque Fulanito y Menganita son de la cofradía del puño cerrado) etc.. 

La situación clásica se desarrolla conforme a un esquema invariable y el detonante es siempre la fatal distracción de la víctima.

Así que uno, la víctima, comete el error de cruzarse con Fulanito y Menganita paseando por la alameda a última hora de la tarde y de inmediato surgen las preguntas y por allí desfilan padre y madre, hermanos, tíos, novias abandonadas, coronas de asta de diversos parientes, animales de compañía, rentas y herencias, obras y restauraciones, funerales, anginas de pecho y un sinfín de noticias más que Fulanito y Menganita preguntan como ametralladoras sin tan siquiera esperar a que ese uno, la víctima, termine de responder a la cuestión precedente.

Cargados con ese tesoro de respuestas quebradas y apenas evitadas,  Fulanito y Menganita avanzan en pos de otra víctima o, maravilla de maravillas, se encuentran con Zutanito y Zutanita y se inicia un intercambio a cuatro voces de chismes, rumores, noticias inexactas, hipótesis atrevidas, opiniones sin fundamento con el que van nutriendo sus respectivos sacos de novedades.

Si uno, la víctima, está muy entrenado y se mueve con habilidad, puede conseguir que el próximo interrogatorio de Fulanito y Menganita se produzca el último día de las vacaciones y, aún mejor, que no se produzca hasta el año siguiente. 

La única ventaja de la falsa cortesía consiste en su naturaleza estacional. Si te encuentras con los finísimos Fulanito y Menganita y Zutanito y Zutanita caminando, por ejemplo, por la calle Jorge Juan un sábado de invierno a mediodía, no hay peligro alguno porque entonces uno, la víctima, ha pasado a la categoría de un conocido más, un ser poco atrayente al que se despacha con un "hola que tal" o un "adiós, adiós" con gesto de mano incluido. Porque, gracias a Dios, durante el resto del año Fulanito y Menganita, nutren su saco en otras despensas y fuera de "la colonia" uno, bondad infinita, no es nadie a los ojos de Fulanito y Menganita.

Cada año,uno, la víctima, se entrena para resultar un ser despreciable a ojos de Fulanito y Menganita adoptando las indumentarias más atroces y los requiebros mas olímpicos con el propósito confesado y confesable de que, por fin, le retiren a uno, la víctima, el saludo. 

De momento no lo he conseguido, al parecer la falsa cortesía puede con todo y con tal de preguntarle a uno, la víctima, si su tío Ignacio "el que se lió en el verano del sesenta y dos con la sobrina nieta de los Ceporrez del Ceporral" sigue soltero y dedicado al "pendoleo" no hay ofensa que parezca suficiente ni displicencia que no puedan soportar.

En fin, la clave está en ir por libre, evitar los lugares conflictivos, sonreír mucho y si le dan a uno, la víctima, la lata en demasía responder con citas de Demócrito llamandolo Memócrito, Cela llamándolo Pela, informando de que Ramses II acaba de instalarse en el María Cristina o que uno sabe de buena tinta que Victor Manuel de Saboya está liado con la infanta Elena... puede llegar el caso de que un tercero les acabe devolviendo el falso chisme en forma de secretísima confidencia u ocurrencia genial...esas cosas pasan, en "la colonia".

Sanglier.