sábado, 18 de mayo de 2013

PAJARERÍA II

Los pájaros.


Los pájaros son el orden más moderno de las aves. Las aves cantoras son un subgrupo de los pájaros, perteneciendo todos los pájaros europeos al suborden de las aves cantoras. El ave cantora mayor, oriunda de Europa es el cuervo. No pueden cantar pero en cautividad aprenden a decir palabras (como algunos maridos). El cuervo es el más grande de los córvidos. Viven unidos en parejas de por vida en un mismo territorio muy amplio que nunca abandonan. Podemos decir que el cuervo puedo incluso llegar a representar cierto ideal de vida sedentaria, cultivando laboriosa y sabiamente el huerto. Esto sorprenderá a quien no esté familiarizado con este pájaro, ni con sus ancestrales y sabias costumbres, como la de las largas tertulias al atardecer, todos en fila sobre la gruesa rama de un árbol viejo. Tal vez quien más ha sabido de cuervos en España haya sido Alvaro Cunqueiro. Su obra está sembrado de historias en los que está presente el negro pájaro y el mismo escribió que “Estas historias de cuervos que hablan, o de gente que reaparece, viniendo de los cercados del otro mundo, en forma de cuervo, debí haberlas reunido en un amplio capítulo, pero van sembradas por este libro de retratos, aquí y allá”.

Los cuervos pueden llegar a centenarios, son capaces de aprender y van acumulando experiencias (al contrario que muchas personas). Su único enemigo, dejando a un lado las supersticiones del hombre, es el búho real. Horace Smith, Daniel Wesson, Samuel Colt, Abel “Shangai” Pierce y John Chisum tenían todos algo del cuervo. De la misma forma que Secundino Prieto, Neira de Pardomonte, Felipe de Lomba, Louro de Salceda y Licho de Vilamor.


Otros animales.
El tejón es nocturno, su hocico es especialmente adecuado para olfatear y hozar, móvil y musculoso. Utiliza a menudo la misma madriguera durante generaciones. Son auténticos laberintos subterráneos que pueden compartir con zorros, martas y garduñas. En invierno, como algunos amigos, reduce su actividad y duerme mucho. El tejón, el fiero, valiente e indolente tejón es nuestro animal favorito. Caprichoso y desconfiado camina por el bosque con aire lento y desganado. Pero puede de repente convertirse en uno de los más fieros luchadores que ha dado la naturaleza, no especialmente parca en materia de fieras. Perdiendo por completo el sentido de las proporciones, cegado por la voluntad de defender a toda costa su madriguera, el tejón enfurecido es capaz de enfrentarse incluso al oso grizzly, cuya fuerza y agresividad hacen de él uno de los mamíferos más temibles. Fue testigo de la pelea el trampero Sam Minard: “De repente el hombre del caballo sintió una sacudida de asombro. Lo que la bestia estaba invadiendo no era la madriguera de un perrillo, sino la guarida de un tejón, y el hombre no conocía a un luchador más letal. Creyó saber lo que había ocurrido; el tejón al que le brillaban los negros ojos de ira e indignación se había retirado al fondo de su madriguera subterránea y allí, gruñendo en la oscuridad había esperado. Al fin, hirviéndole la sangre de furia, se había abalanzado por el túnel y con unos dientes tan puntiagudos como agujas había mordido el hocico del oso.[1]

Ya hemos dicho que el tejón es amante de las comodidades domésticas y, pese a su carácter individualista y solitario gusta de vivir en viviendas comunitarias compartidas con otros tejones y mantenerlas durante generaciones. Es capaz por tanto de compartir la propiedad y de mantener proindivisos durante generaciones y generaciones, lo cual es asombroso y muy elogiable sin duda. Debe por tanto ser animal dotado a la vez de genio y paciencia.



[1] Vardis Fisher, El trampero. Editorial Valdemar. Colección Frontera. 2012.

viernes, 17 de mayo de 2013

TIPO FISICO SIGLO XX: AVIADOR DE PAISANO (Extinguido)

A VUELTAS CON LA IMPUNIDAD

Observo que mis líneas de ayer han generado algunos comentarios entre los amables lectores de ésta gacetilla cepogordista.

Al lector separatista le deseo lo mejor en la futura república del Montseny y le deseo que le sienten bien los calçots, plato extraordinario que he tenido oportunidad de degustar en varias ocasiones durante mis muchos viajes a esa región de España a la que profeso un sincero cariño y en la he pasado momentos inolvidables, entre los que figura el honor de haber jurado bandera en Figueras con la bandera del Regimiento de Infantería Barcelona 63, unidad que defendió Gerona al mando del General Alvarez de Castro durante la Guerra de Independencia. Todo muy catalán y por tanto muy español.

Agradezco igualmente las sugerencias de aquellos que propugnan un acercamiento a UPyD como única fuerza política que aglutina la reacción del pueblo "sano", ahora bien, creo que ésto amerita algunas reflexiones en voz alta:

(1) No tengo nada en contra de UPyD, sus líderes, miembros y bases. Entiendo que actúan movidos por un sano interés por España y el bienestar del pueblo español y considero que están haciendo un encomiable esfuerzo con medios escasos y la oposición más feroz del PP y de las fuerzas de la teórica derecha que los ven como un peligro fatal para su poltrona.

(2) No comulgo, ni puedo comulgar con muchos de los principios políticos de UPyD de los que me separan criterios y valores fundamentales, algunos que como católico son para mi más importantes que la propia España.

(3) Creo que en el espacio político español hay sitio para una corriente tradicional auténtica, sin hipotecas históricas ni personales y sin vergüenza a la hora de defender grandes valores como son Patria, justicia, unidad, libertad, solidaridad, un auténtico movimiento popular de personas independientes que actúen en la vida pública con un criterio exclusivo de servicio sin aspiraciones personales.

Sólo desde un plataforma de esas características resultaría posible actuar en la vida pública con garantía de independencia y con la posibilidad, como no, de colaborar con otras orientaciones como UPyD en aquello que sea bueno para el destino del pueblo español.

(4) Soy consciente de las dificultades casi insuperables que entraña semejante proyecto, si bien no puedo renunciar a la posibilidad de que un día se den las circunstancias que faciliten su nacimiento y desarrollo. 

Quizá estas tertulias cepogordistas induzcan a gentes con posibles y buenas intenciones hacia la acción política y faciliten medios que permitan agrupar a lo sano de nuestro pueblo, la vida está llena de sorpresas.

Dicho ésto, creo que nos toca pelear cada uno en el puesto y destino que Dios nos ha concedido tratando de hacer el bien y manteniendo la capacidad de discrepar del discurso oficial, denunciar la mentira, defender lo que se cree y estar disponibles y dispuestos para asumir las tareas que en cada momento podamos llevar a cabo por el bien del pueblo español y el futuro de nuestra maltrecha patria.

Sanglier.

jueves, 16 de mayo de 2013

IMPUNIDAD FATAL

Una de las cosas que más sorprenden al contemplar el triste espectáculo de la cosa pública es el éxito rotundo de la impunidad.

Llegamos a la conclusión de que el español contemporáneo adora la impunidad, no solo la tolera silente sino que la venera como un derecho consolidado de cualquiera que accede a un cargo público, el que sea. No recurriré al manido "para muestra un botón", mas bien ofreceré unos cuantos botones para tratar de explicar a qué me refiero:

El señor Fernández Ordoñez ex-Gobernador del Banco de España ha sido responsable de una institución bajo cuya supervisión se han llevado a cabo toda suerte de tropelías, al día de hoy ninguna Autoridad ha levantado el dedo para exigirle responsabilidades.

El Honorable Arturo Mas, ha manifestado en reiteradas ocasiones su disposición a incumplir con sus obligaciones legales y ha pasado a la acción de inmediato y no le ha pasado nada; ni remoción, ni instrucción, ni imputación ni nada de nada.

La señora Mintegui, diputada separatista, se enfrente a la policía y se permite palabras y actitudes de chulería tabernaria amenazando con llamar a no se sabe que autoridad superior. Espero que alguien con Autoridad haga algo, hasta ahora, nada de nada.

Y así podría seguir con cientos de diputados, alcaldes, concejales y toda suerte de electos y cargos públicos que no cumplen con la ley y a los que nadie con capacidad les exige ni el cumplimiento ni la responsabilidad derivada del incumplimiento.

¿Qué memez es esa de que en España se quiere construir una sociedad mejor, más igualitaria, más sana...? Paparruchas. Si los responsables de hacer cumplir la ley son los que la violentan cada día en asuntos mucho más importantes que robar una gallina por hambre..¿Qué pretenden hacernos creer?

Lo grave no es sólo que los políticos y enchufados se sientan impunes y actúen como tal, sino que la inexistente "sociedad civil" es decir el honrado y viejo pueblo español está desaparecido.

La mayoría de los que salen a la calle en contra del gobierno son parte del engranaje progre y los que de forma bienintencionada les secundan son víctimas de la ola de desinformación y estupidez que asola la pobre Europa.

La reacción que yo ansío y que barrunto casi imposible es la de la gente sana y cuerda, la de los que trabajan y pagan impuestos, la de los que crían a la familia y tratan de llevar una vida decente y honrada, esos son los que asqueados por la realidad política y acuciados por sus problemas cotidianos permanecen ocultos sin levantar la voz.

Ojalá me equivoque y el pueblo español comience a levantarse para reclamar su legítimo derecho a no vivir bajo el yugo de la corrupción, el latrocinio y la mentira.

Sanglier.


miércoles, 15 de mayo de 2013

Pajarería.

El cepogordista ha tenido un mal sueño. Algo difícil de describir, una especie pesadilla de metamorfosis. Gracias al cielo nada parecido a lo sucedido a Gregorio Samsa. Se ha visto a si mismo elegantemente vestido y puesto ante una elegante mesa bien ataviada. El sueño era algo confuso, borroso.


A los búhos les gusta proferir gritos, como a muchas personas. Su voz es inconfundible. Sin embargo, y al contrario de lo que sucede con muchas personas, de acuerdo con el fino oído de sus congéneres esos gritos nunca son escandalosos. En cambio, como decíamos, tener el oído fino por estos lares es claramente un defecto, un dolor, que se padece con resignación en esos lugares, cafeterías, restaurantes, todo de cristal y mármol dónde el griterío se multiplica de forma tal que más de una vez el cepogordista ha caído desmayado sobre la mesa, lo que ha tenido por efecto un redoblar de gritos. Sin embargo el cepogordista no es partidario de bajar el tono, del ridículo susurro, de esperar turno para hablar y esas bobadas. Sólo hay que buscar locales bien preparados, bien acondicionados, dónde abunde el lujo decimonónico de cortinajes, alfombras, sedas que amortigüen el ruido tragándose las ondas, y dónde se pueda hablar alto, accionando frenético, sin que sufra el tímpano y sin reprimir el ánimo. Un lugar donde el cepogordista pueda ser búho.

Aquellos búhos que cada año se aparean de nuevo (no establezcan aquí ninguna asociación con el cepogordista: Alcides escaldado, Doroteo enfrascado en su casona solariega, Tato de frenesí semanal, cuando no diario), en la época de celo dejan oír su retahíla de reclamos mantenidos largamente, como algunos conocidos del cepogordista que reclaman y reclaman. Por el contrario, los ejemplares emparejados de por vida denotan con un insignificante derroche de voz la llegada del tiempo del apareamiento. A este respecto, un antiguo conocido de Alcides decía siempre que a el el gin tonic le sabía siempre mejor fuera de casa… Si, la misma ginebra, la misma tónica, la misma rodaja de limón, pero no es lo mismo. Fuera de casa sabe mejor.

Miscelánea o escrito de materias inconexas. Ya se ha dicho: cuanta gente tiene cara de autillo. El autillo es diminuto y destaca por su maestría en esconderse, habilidad que con su plumaje difuminado en tonos pardos y grises lo hacen prácticamente invisible. Vean cómo avanza cauteloso, es prudente y circunspecto. Hemos puesto a una avutarda y no a un autillo, que se las apañe cada uno como pueda.


EL ESCRIBA CONTINUA.

DE BORBON Y DEL NOROESTE  (2): REVOLVING DOOR
La curiosa aportación del Caballero de Gandía en la última tertulia del Escriba (recordemos, el texto de Pérez Galdós sobre los políticos alfonsinos tan generosamente atendidos por el contratista Monsieur Dondon)  excitó el celo investigador del propio Titular el cual, rebuscando entre viejos papeles, halló el curioso documento que ahora, reproducido en lo que más interesa, ofrece a la grey cepogordista, y que no es otro que una póliza de seguros de incendios de la Compañía La Unión  y el Fénix Español, que aparece suscrita en el año 1910.
¿Cuál es la gracia?, preguntó un tertuliano de segunda fila.
La gracia está en el Consejo de Administración. En la columna de la izquierda figuran los consejeros franceses, entre ellos Gustavo Pereire, descendiente de Don Isaac, el fundador de la Compañía, apellido emblemático, símbolo de los negocios franceses en la España de la época;  y en la columna de la derecha los consejeros españoles. Cosa curiosa: Quitando a Don Luis Álvarez Estrada, que era lo que ahora llamamos un profesional, todos los demás pertenecían a la clase política, y no eran precisamente los últimos de la clase. El alumno menos brillante parece que fue el primer marqués de Goicorrotea, que como político no pasó de diputado al Congreso. El marqués de Santa María de Silvela (no confundir con el prócer Francisco Silvela) había sido diputado en nueve legislaturas y en 1903 llegó a vicepresidente del Congreso. Don Pío Gullón, además de senador vitalicio, fue ministro de la Gobernación y en tres ocasiones ministro de Estado.
No es de extrañar, prosiguió el Escriba tras una sabia pausa valorativa, que los franceses pusiesen de Presidente a Don Fernando León y Castillo, brillante diplomático que tras haber sido ministro de Gobernación con Sagasta en 1886 fue desde el año siguiente e intermitentemente hasta su muerte en 1918  (en Biarritz precisamente) nuestro embajador en París.  Lo verdaderamente notable es la presencia en el Consejo de Administración de dos pesos pesados de la política, dos primeros espadas como Don Manuel García Prieto (más tarde Marqués de Alhucemas) y Don Eduardo Dato Iradier, los cuales fueron en más de una ocasión presidentes del Consejo de Ministros. Por las fechas de la póliza Don Manuel era ministro de Fomento y en seguida ministro de Estado; y Don Eduardo Dato presidente de las Cortes.
Don Pablo Cañizares echó su cuarto a espadas aseverando que entonces no existía la Ley de Incompatibilidades, pero su intervención fue acogida, en el mejor de los casos, con frialdad.



 

lunes, 13 de mayo de 2013

TOROS EN MADRID

Dice Baroja, don Pío, con su acusado pesimismo post romántico que “Las condiciones en que se desliza la vida actual hacen a la mayoría de la gente opaca y sin interés”. Es posible que tenga cierta razón, aunque tenemos al respecto nuestras reservas. Y desde luego hay una circunstancia y un lugar dónde esto no se produce nunca: una tarde de toros, en particular y sobre todo, una tarde de toros en la madrileña plaza de Las Ventas. Se da en una tarde de toros en Las Ventas un fenómeno misterioso, una conjunción de factores en la que se acumulan tal variedad de tipos, tal variedad de caracteres, en la que coinciden tal multitud de personas de diverso origen que por una parte, lo anodino, lo gris, lo vulgar desparecen en el bullir de la plaza que cobra vida y por otra parte, eso mismo: la plaza vive por si misma y adopta por unas horas la personalidad más viva, despierta, vital, abigarrada, apasionada, agradecida, exigente, gruñona y contradictoria que imaginarse pueda. El gran don Pío desconocía esto y quizá sea este su mayor defecto, el único que le ponemos como escritor, aceptando su mal carácter, su espíritu gruñón y contradictorio que tan naturalmente se hubieran sentado en un tendido o en una andanada a dar su opinión y a participar, incluso desde la más extrema individualidad, o por eso mismo. Es uno de los asombros de la Plaza (con mayúsculas) y uno de los motivos para agradecer y admirar, pese a todos sus errores, la presencia del SIETE, formado tarde tras tarde como una legión imperturbable, sin un claro entre sus prietísimas filas, exigente, gozoso y agradecido a un tiempo, participando. No sólo el siete claro está, pero también. Gutiérrez Solana, contemporáneo de don Pío, nos ha dejado crónicas en las que resalta a un tiempo su horror por el espectáculo de caballos reventados, faltos de la protección del peto, y de torerillos y maletillas bestiales, y su profundo conocimiento de las suertes y de la corrida, la misma contradicción que se da entre su profunda religiosidad y su brutal clerofobia. Contradictorios somos, contradictoria es la plaza y espléndida la tarde de toros, en su dureza y en su hermosura, haciendo de reflejo condensado, comprimido, de lo que la vida es y ofrece. De lo que la vida regala. Hay un elemento especialmente difícil, y duro en esta Fiesta, también con mayúscula. Un elemento que también comparte la Fiesta con la vida misma y del que hasta hoy, con todo el sentido, no ha querido desprenderse. Y es que está presidida, como quien no quiere la cosa, por la terrible calva. La Muerte, en imagen solanesca, está ahí, unas veces con el huesudo mentón apoyado sobre un burladero, desde dónde observa la lidia con su risa petrificada; otras veces, con las tibias cruzadas, sin necesidad de almohadilla, sentada en un tendido, o escondida en lo alto entre el público de alguna andanada. Esta es la verdadera tragedia del espectáculo que sin el riesgo del toro verdadero, de la bestia poderosa e imponente pierde su emoción y razón de ser. Deseamos desde aquí a todos los diestros y cuadrillas que estos días pisan el suelo de la plaza para lidiar una corrida de toros, la mayor suerte y la protección del Altísimo, para que puedan actuar sin dar el mínimo triunfo a la solanesca calva. Y dedicamos estas buenas intenciones y estas pobres líneas a todo ellos, pero muy en especial a los que se enfrentan al Toro (nueva mayúscula), verdadero centro y piedra angular, con el miedo que su poder despierta, de la Fiesta. Ese toro hoy lo traen algunas ganaderías. Permítasenos que bajemos por un momento de las alturas para entrar un algo en la arena: nos referimos al toro con pies, al toro que no se cae, al toro que llena la plaza con su sola presencia, al toro codicioso, al todo que exige mando, al toro que no perdona que se le hagan mal las cosas, al toro que se arranca ya muerto. Los vimos ayer con la corrida que trajo a Madrid el ganadero José Escolar. Don José Escolar. Aplaudimos a los toros, admiramos a diestros y cuadrillas, que con su valor ante ese enemigo que lo es, mantienen viva la Plaza y con ella a ese mundo de siglos, en el que los espectadores que acudimos alguna vez a Las Ventas, a ver ciertos toros, tenemos el privilegio de participar, ausente toda vulgaridad. ¡Chimpón!