jueves, 9 de octubre de 2014

TOROS, con un punto de algo, que quiere que le diga.

“La corrida tuvo sabor añejo, de buena solera. Yo me acordé, José, de la tarde de los toros de Martínez.”

VIEJALES

Cuenta el Marqués de Valdeiglesias en sus memorias que el general Narváez no temía a la prosa pero si al verso. Si le atacaba la prensa no se inmutaba, pero si le hacían coplas, entonces reaccionaba y el autor salía por pies al exilio. De entre los grandes satíricos del XIX destaca Manuel del Palacio:

Política: arte ramplón
Que se aprende mal y pronto,
y en la española nación
Es constante ocupación
De algún sabio y muchos tontos.

A la hora que es, al sabio lo seguimos buscando.

Lo cierto es que esta forma de crítica ha pasado de moda completamente. Es natural, pero tiene gracia, alguna vez, asomarse a aquello.

Montado en la diligencia
me voy camino de Francia
¡Me cago en la Providencia
Del Juez de Primera Instancia
del Distrito de la Audiencia!

¿Oiga pero esto que es? ¿Pero usted en qué mundo vive?

Ya estamos…Pues si mire usted con estos trastos y estos viejales nos entretenemos y le hacemos la higa.

Lo que se pierden los niños y las señoras.

Que uno sepa ya no hay Rey de gallos. El Rey de gallos nos dice el diccionario que es el regocijo de carnestolendas en que un muchacho hacía de rey de otros. Y el mismo nombre se daba al muchacho que hacía de rey en este regocijo. Por otra parte nos dice también el diccionario que se conoce como Águedas, en el folclore castellano y leonés, a las mujeres que el día tres de febrero, festividad de San Blas, ataviadas con trajes regionales, toman simbólicamente el mando del lugar. Miren ustedes que cosas.

Es usted un carca oiga.

Y usted un memo y además un pelagatos, que no lo puede usted disimular, que se le van los ojos cuando pasa un minino. ¿Esos guantes que lleva, de que son?

domingo, 5 de octubre de 2014

FERIA DE OTOÑO. Viernes.


¿Tenemos una especial predilección por la feria de otoño? Pues sí, oiga. ¿Fue decepcionante la tarde de toros? Pues no, oiga, fue exactamente cómo habíamos previsto, y no es por darnos pisto, y no lo pasamos mal, no. Fue como una de esas corridas antiguas, en las que se anuncia la lidia de ocho toros. Pues ayer diez. Era de esperar con el hierro anunciado –Nuñez del Cuvillo- y lo sentimos realmente por el ganadero, porque no somos mala gente de esa que se alegra de que se la pegue el prójimo. Los toros de esta ganadería fueron hasta hace poco los toros preferidos de las figuras del toreo. Y de tanto ir a las figuras acabó por romperse el cántaro, dejando escapar no sólo la bravura y la casta, que por supuesto, sino hasta la fuerza. Las figuras del toro son hoy como un Cronos o un Saturno que devora a sus hijos… Exigen ese todo llamado artista, el del ir y venir, que viene a ser, al final, la Nada. Pensar que Miura, por citar sólo un ejemplo, era la ganadería preferida de Manolete, o de Pepe Luis Vázquez que los mató una y otra vez, y que Antonio Bienvenida se negó a torear una tarde en Madrid porque venía para un encierro de Miura y a última hora la empresa lo había cambiado por otra ganadería. Los toros que salieron el viernes eran grandes bueyes un algo tristes, de justas fuerzas y apuntando mansedumbre. Sólo el último nos pareció de mejor lámina. El sobrero de El Torero, como tenía fuerza y embestía nos pareció como un hércules revivido, una fiera asombrosa a la que Fandiño dio unos pocos derechazos, pocos, que fueron lo mejor de la tarde. Lo mejor si no tenemos en cuenta la belleza del otoño en Madrid. De la empresa que organiza este festejo, para una plaza llena, hablaremos otro día. Es de una gran irresponsabilidad.

Remate en el 9.

Eperemos que la imagen no sea una premonición de lo que nos prepara la empresa para mayo.

 Hay sed.

 Otoño en Madrid.



















jueves, 25 de septiembre de 2014

CAFÉ Y CIEGAS



EL MONTE



LA TAPIA DEL CEMENTERIO




CAFÉ Y CIEGAS

GORGONIO

Ya sabemos que la envidia es mucha. Por eso no ponemos aquí la fotografía de una patata de Tolocirio. Muchos no lo aguantarían. El otro día paramos en Tolocirio. Es un sitio dónde parar es extraordinario. No vamos a decirle porqué. Paré usted en Tolocirio si le pica la curiosidad. Metimos en el maletero un saco de patatas de veinticinco kilos, por un precio módico, que hasta fue un poco violento pagar tan poco, con lo acostumbrado que está uno a que le pongan banderillas de toda clase, a todas horas, menos de las negras. Muy bien.

Sobre uno de los sacos de patatas, un poco apartado en un rincón, podía leerse un pequeño cartel con la frase RESERVADO PARA GORGONIO. En estos tiempos en que el joputismo triunfa y se encuentra por doquier, la belleza de la frase, la poesía de esas tres palabras, la majestad del bodegón formado por ese sencillo saco de patatas con su cartel y su frase, tan soberbio nombre de pila (de pila sin duda) fueron un bálsamo para el ánimo, un momento de serenidad en la tribulación. El precio de la patata está por los suelos, me indican. Anda, como lo demás, contestamos, cargando con el saco. Ponga un papel que como son recogidas del campo sueltan mucha tierra. Desde hace unos días la carita de patata se nos ha acentuado. De sana patata. Las hemos tomado en tortilla, en ensalada, al horno, en puré, rellenas y el sábado si Dios quiere las haremos fritas. La patata de Tolocirio es extraordinaria para freír, mal que pese a los envidiosos y amargados, que son, como las patatas, legión.

domingo, 21 de septiembre de 2014

EL CRETINO

Se ha solicitado muchas veces al gran polígrafo, con ocasión de sus múltiples conferencias y con verdadera ansiedad, que revele una fórmula, un método para detectar al imbécil, al memo, al masa. Sin dudarlo el gran Bergamota ha contestado que el cretino nocivo es fácilmente identificable como aquél que proclama y reclama, sin cesar y machacón, su derecho a decidir. Este es el memo de categoría suprema. Pero a la zaga le va el de segunda categoría, que es quien ante tan cretina reivindicación, simplemente calla, porque su cabeza no da para mucho rebatir. Esta segunda categoría de memo o cretino suele ir mal vestida y es engreída. La primera es una condensación del paletismo y la burricie contemporáneos, de una rudeza y grosería intelectual difíciles de encontrar en la historia, es el cretino satisfecho, satisfecho mientras, además, paga la cuenta.