viernes, 22 de enero de 2021

Sentencia. Un comentario de Genaro García Mingo.

Nos traen las noticias una que parece especialmente importante y es la siguiente:

La residencia en la que vive una anciana de 86 años quiere vacunarla contra el Covid-19. Como ella ha perdido la cabeza, los responsables de la residencia piden el consentimiento a su hijo y este se niega a firmarlo. La residencia entonces emprende acciones legales y es la fiscalía la que solicita a un juzgado de Sevilla que autorice a vacunar. Es decir, que obligue a la anciana a vacunarse, contra el criterio de su familia.

Como es sabido, no existe en España una obligación legal de vacunación, cosa que el propio juez que dicta la sentencia reconoce.

De acuerdo con la noticia que recoge lo indicado en la sentencia, el hijo de la anciana alegó que “prefería esperar antes de ser vacunada su madre, entendiendo que la vacuna no es del todo segura, y dada la rapidez con que se ha iniciado la vacunación, de forma que no se ha podido determinar la existencia de efectos adversos”. No son los argumentos de un feroz opositor dogmático a la vacunación, sino más bien los de una persona sensata con ciertas dudas sobre las consecuencias de esta vacuna en particular, dudas que al parecer comparte una parte significativa de la población española. Los servicios sanitarios le habían informado de “que los efectos secundarios que puede conllevar se asimilan a cualquier tipo de vacuna que se encuentre dentro del calendario de vacunación oficial anual”. Es una información más cuestionable a la vista precisamente de que se trata de cualquier cosa menos de una vacuna de las habituales.

Pese a todo, el juez indicad que “no consta contraindicación médica para la vacunación” y entiende que los argumentos del hijo “deben decaer frente al carácter seguro de la vacuna Covid-19, que cuenta con la aprobación de la Agencia Europea del Medicamento, siendo en todo caso mayor y más grave el riesgo de contraer la infección por coronavirus que la de padecer algún efecto secundario grave”.

Y así acaba el asunto al parecer y se habrá vacunado a la anciana. Esto es lo que hace el Estado con nuestros teóricos derechos y libertades, que a la vista está que no son tales sino una entelequia al albur de lo que decidan el rebaño de cretinos que puebla el congreso de los diputados o los personajes que habitan, sin control alguno, en las instituciones supranacionales.

viernes, 15 de enero de 2021

Meditación.


Ante el panorama, envuelto en pieles, el sabio medita entre los hielos. Cogitaciones y melancolías. 

 

viernes, 18 de diciembre de 2020

HAENDAEL

Parece que Haendel era gordo y muy tragón. Encarga un menú en un restaurante mencionando una sola bebida. Después de tomar nota el encargado le pregunta, ¿y sus dos acompañantes que beberán?, sin duda asumiendo que lo encargado era para dar de comer a tres personas. Haendel muy enfado contesta, mis dos acompañantes soy yo idiota.

jueves, 3 de diciembre de 2020

Y de repente se ve usted convertido en hombre con un perrito. Pasicorto y alelado, tiene usted el ceño fruncido, el morro saliente, los papos colgantes. Lo peor de todo es que el perro es perrito y lo lleva usted sujeto con una de esas horribles correas extensibles. Una caja con asa, dentro de la que se enrollan varios metros de correa plástica que se suelta o recoge con una pestaña negra. Para empeorar las cosas el artefacto es de color azul, o rojo, o rosa. Y el perrito es un poco lanudo, de trotecillo respingón, de color indefinido y voz chillona, ladrillo seco, entrecortado, como de vieja gruñona. Ningún eco de nobles realas.

- Oiga, eso es una pesadilla horrible.

- Ya lo creo, menudo soponcio.

domingo, 29 de noviembre de 2020

Un apunte del mes de noviembre (de los cuadernos de A. Bergamota).

El más espléndido otoño: El aire es fresco, el sol brilla con delicadeza, hay un manto de hojas doradas y naranjas también, ya enteramente desplegado, que cubre toda la acera. Un moro compra té, cincuenta gramos de una variedad, cincuenta gramos de otra, y así hasta que se marcha con varios paquetitos. Mientras tanto, un niño pequeño, rodeado de señoras, es educado, por decir algo, en el “truco o trato”, que es algo en la España de hoy, ya propio de estas fechas. Gorriones sobre una tapia, dos urracas cruzan la calle soleada y desierta en tres o cuatro de esos brincos eléctricos que a uno le gustaría poder dar, imitándolas, para pasmo del personal.

sábado, 14 de noviembre de 2020

De los diarios de Alcides Bergamota el Grande.

Al indio de la India le gustan los colores extremos, por ejemplo, la camisa de un morado oscuro, de buganvilia encendida, surcada de rayas negras, las gafas cuadradas, de buena pasta y patillas azules, el grueso reloj, el acento de Gunga Dhín al hablar inglés.


Cuando el cepogordista se cruza por la calle con dos moros que hablan a gritos como si estuvieran solos, en el extraño idioma gutural y cavernoso que es el suyo, le corre por el cuerpo una cierta desazón y casi involuntariamente invoca silencioso las Navas de Tolosa y se refugia en el recuerdo de don Alfonso VIII diciendo al arzobispo Jiménez de Rada “Arzobispo, voy y yo aquí muramos”. De repente se da cuenta de que ninguno de los dos está ya en este mundo, ni Pedro de Aragón, ni Sancho de Navarra, ni el señor de Vizcaya y que los pueblos y villas castellanos que mandaron a sus milicias a combatir al moro son hoy lugares de gente mayor y poco vigor.

Se rechaza una novela. Nota sobre un sucedido, cortesía de Calvino de Liposthey, biógrafo.

¡Soy Genaro García Mingo, candidato del Partido Regular! Estoy aquí rodeado y me quieren hacer cosas feas y luego cosas malas, y me han tirado un huevo. Mira Alcides, esto no es verosímil, si lo publicamos se nos queda todo en las librerías, si es que conseguimos colocarlo en la mesa de novedades. La escena del asedio y el tío diciendo que el desfile de la fiesta nacional le parece un coñazo, nadie se lo cree. Y la escena del sindicalista forrándose de marisco y percebes en Bruselas, eructando mientras reniega del capital y brinda con litros de cerveza contra la clase empresarial, todo pagado por los impuestos del contribuyente… ¡Pero hombre! Como sátira, como farsa reconozco que tiene su fuerza, pero no encaja en la ficción política. Y la coca, las putas, los chaletes, los lujos de medio pelo, ¡todo pagado con los presupuestos para la lucha contra el paro! La verdad es que eres un cínico. Te pasas tres pueblos. Y el sátrapa del sur, nuevo Abderramán de la corrupción democrática metiendo las manos en un caldero lleno de billetes de quinientos y toda esa gente corriendo por todos lados cargando con bolsas de basura llenas hasta arriba de pasta gansa. ¡Pero hombre, deja ya la bebida! ¿Qué tomas antes de irte a dormir?