miércoles, 10 de junio de 2026

¡Oye, Manolo! El poder en los toros. De los dietarios de A. Bergamota.

En los toros una gorda limpia y bien peinada exhalaba vaharadas de sudor espeso cada vez que se meneaba. Y lo estuvo haciendo toda la tarde, para ganarnos los terrenos, adentrándose con habilidad y potencia en la zona reservada a nuestras piernas, las piernas de los sufridos espectadores. ¡Manolo! – gritaba la sonriente y alegre gorda- ¡Ven para acá! Iba el matrimonio con unos amigos y al subir por el tendido habían quedado separados por los acompañantes. Manolo se hizo el sordo un par de veces, pero a la tercera llamada ya dijo que no, que el quieto dónde estaba, por no molestar. Resultó enternecedor como estuvo ella pendiente de él toda la corrida con una gran sonrisa (¡Aplaude! ¡No aplaudas! ¡Oye, Manolo! ¡Pues a mí me gusta! ¡Mira cómo me rio!). Y el tranquilo, resguardado al otro lado de los amigos, a su aire, asintiendo con algún gesto, resoplando tranquilo. Porque era también un buen balleno, una buena morsa, con su descomunal papada, pero sin la chispa, sin la gracia de ella, que se puso cómoda, nos ganó los terrenos y nos toreó como quiso, con donaire y sin un feo, con su napia redonda y su sonrisa alegre, rotunda, real, fetén. 

viernes, 29 de mayo de 2026

Con el pretexto de un autor.

El autor es un antiguo súbdito de la monarquía austrohúngara, tan denostada en la historia oficial de los colegios, como una institución antigua, atrasada, oscurantista, una cárcel de pueblos, etc. No hay más que ver el destino sufrido por cada una de sus partes desmembradas para darse cuenta de que vivir en paz bajo el gobierno tranquilo de los viejos emperadores seguramente no fue algo tan terrible en comparación. Destruidía por la especial inquina demostrada contra ella por los republicanos radicales franceses con el apoyo de la protestante Norteamérica de Wilson. El antiguo imperio se extendía sobre territorios que hoy forman parte de unos trece países europeos: 
Austria
Hungría
Chequia
Eslovaquia
Eslovenia
Croacia
Bosnia y Herzegovina
Serbia
Montenegro
Italia (sobre todo Tirol del Sur, Trentino y Trieste)
Rumanía (especialmente Transilvania y Banato)
Polonia (Galitzia occidental y zonas del sur)
Ucrania (Galitzia oriental y Bucovina).

domingo, 24 de mayo de 2026

El corbatín (de los dietarios de A. Bergamota).

¡Que cosas se ven en los toros! Allí dónde los que hacen el paseíllo van vestidos como nadie, son muchos los espectadores que se empeñan en lo contrario, en ponerse como representantes de la máxima fealdad y falta de decoro. Ayer bajaba uno las escaleras muy ufano y pagado de sí mismo, gran cabellera blanca, bien cuidada y repeinada. Pero dónde tenía que haber estado la corbata, aparecía el cuello blando de una prenda negra y fofa de tejido sintético. El ojo como magnetizado por el personaje y su atuendo no podía evitar mantener el descenso de la vista hasta encontrarse con unos pantalones a juego, más blandos aún, como de moro, rematados por las más extraordinarias zapatillas deportivas. Estaban seguramente abarrotadas de tecnología de última generación para pinrel dolorido, una auténtica prenda de astronauta. Mientras tanto, en la camioneta, estarían matador y cuadrilla, con chaquetilla y taleguilla manchadas después de la corrida, montera en mano, tal vez aflojándose el corbatín.

martes, 19 de mayo de 2026

España.

Hay que leer a veces, para mantenerse unido a la España que uno conoce, en la que uno cree, y que es el hogar, para volver a esa, lejos de todo aquello que es tan extraño y no tiene sentido. 
Bar en la avenida de Madrid, mostrador de zinc, todos los viejos brandis, Veterano, Soberano, Magno, una botella de Pepermint sin usar desde hace veinte años, una enorme croqueta, mostrador con productos fríos bajo cristal desde hace semanas y un personaje extraordinario detrás de la barra, con barbitas y pelo absolutamente hirsuto, sin duchar desde hace un tiempo, que le dice a quien le pregunta: Toma lo que quieras que no soy tu mujer, ¿o es que tu mujer tiene perilla? Ese personaje en un bar en Barcelona resulta hispánico al cuadrado. 

domingo, 17 de mayo de 2026

Carretera con gordo barbudo. De los dietarios de A. Bergamota. Cortesia de Calvino de Liposthey, biógrafo (y polígrafo).

La carretera como centro del paisaje. Las chimeneas de una aldea echan humo al atardecer, mientras pasa el coche a toda velocidad. Y en Madrid, mientras fumo, el magnífico atardecer, un pájaro canta, como un anuncio de la primavera. 

Recuerdo en mayo de una Navidad pasada. Ilustración: Tio con bigote (colección particular).

Son estos días entre Navidad y fin de año siempre inciertos, como entre dos aguas, tratando de descansar sin conseguirlo del todo, tratando de hacer mil proyectos sin realmente tener tiempo, trabajando, bregando, niños en casa. Y desde ayer por la noche dolor de garganta y un amago de trancazo. Una mañana larga, de verdad navideña, olvidada de todo, ha sido la del martes pasado. Aterrizamos en el Madrid viejo, vemos la exposición sobre Carlos III, hacemos luego un recorrido por varias iglesias para ver con los niños los nacimientos: Sacramento, San Miguel, San Isidro. Llegamos callejeando a la Puerta del Sol después de pasar por el Pozo dónde compramos mazapán, polvorones, y turrón de jijona, al haberse agotado el de yema. Nos despedimos de A y G que se quedan con su tía A. Llegamos C. y yo andando hasta la plaza de la Paja y comemos los dos en el Cosaco. El día entero sin teléfono. No es la primera vez que lo hago y es toda una liberación. El mundo como era antes, un único espacio, el que se pisa, y un solo tiempo.

martes, 12 de mayo de 2026

Fragmento de una carta. Tomada de los dietarios de A. Bergamota y transcrita aquí por Calvino de Liphostey, polígrafo.

Por aquí no hay demasiada novedad. Hoy teníamos esta mañana un grado. El pequeño Madrid se agita y se convocan cenas y reuniones con motivo de la Navidad. Ayer una cena variopinta, hoy otra probablemente más dura, mañana jueves caña en la cervecería Santa Bárbara de Alonso Martinez con Alcides, Tato y el Zuavo, que es lo más apetecible. Se ven escenas extraordinarias, como por ejemplo ¡tres pulardas solteronas rondando a un capón de Brest pensando que es un gallo fecundador…! La gente tiene poco tino. En fin. Muchas lecturas aparte de estas cuestiones bajamente mundanas y sobre todo un gran paseo que di la semana pasada por el Madrid viejo de iglesia en iglesia, extraordinario. Ya te contaré más despacio porque empieza el acoso. Estoy un poco hasta el gorro. Voy a intentar coger unos días de vacaciones. A ver como hago. Unos los destinaré al puro estar tranquilo y otros a lo mejor a apalear kinkis, chusma y demás gente subversiva. Te mando un fuerte abrazo, Genaro

domingo, 10 de mayo de 2026

San Isidro 2026. Primera en la frente. Por Genaro García Mingo, cronista.

El Amigo Pulardo, la última vez que asistió a un coloquio taurino, tuvo que abrirse paso a la salida a golpes. Con dos o tres brutales panzadas se quitó de encima a los más beligerantes y logro que se abriera un pasillo por dónde le dejaron salir sin atreverse a arrimarse, mientras el gritaba enfervorecido ¡¡Muera el arte, muera el arte y vivan los toreros buenos!! 

sábado, 28 de febrero de 2026

Exposición del pintor danés Vilhelm Hammershøi (1864-1916). Por Genaro García Mingo, corresponsal.

Hay infinita información sobre este pintor, como sobre casi todo. En la página de internet del museo que organiza la exposición, en la red, hasta una lista de Spotify con la música que tal vez escuchó en su día. Era muy aficionado a la música al parecer y uno de los cuadros que más llama la atención es el retrato de un violonchelista. Tratemos de resumir lo que le ha parecido al modesto corresponsal de este periódico provinciano.

Este Vilhelm es sin duda un excelente pintor y sin duda también un hombre del norte, de muy al norte. Vemos cuadros de bellísima factura, composiciones equilibradas, un estilo y una visión personalísimos. Preferencia clara por los interiores y la arquitectura, interior y exterior. Una ventana, una puerta, la luz reflejada en la habitación. Una calle, un edificio. Un salón, con un personaje. Algunos retratos, pero da la impresión de que corresponden sobre todo a una etapa de juventud. Habría que verificar esto. Más adelante los retratos parecen limitarse a un único personaje, su mujer, Ida Ilsted. Ida tiene un rostro que nos resulta familiar, como de hoy y del norte. Guapa pero contenida, carita menuda, naricita respingona, pómulos y una expresión de desamparo, como si los ojos no miraran o lo hicieran sólo hacia adentro, hacia un interior desolado, una habitación fría (verán que esto que acabamos de soltar tiene mucho que ver con lo que viene a continuación). 

Hay varios autorretratos y cuadros en los que aparecen marido y mujer juntos. Pintó casi obsesivamente su propia casa que aparece como un lugar sereno, hermoso por los materiales excelentes, pero vacío, como suspendido en un espacio sin tiempo, detenido, dónde nada ocurre. En las muchas obras en que aparece la mujer del pintor, podemos verla unas veces retratada, pero muy a menudo como una figura de espaldas, ocupando un lugar estático en la habitación que parece ser lo que al pintor más interesa, en lo que primeramente se detiene su mirada: un ambiente refinado en el que apenas hay muebles, una mesa una silla, puertas macizas, paredes con zócalos de madera pintada y allí, como detenida también, su mujer, quieta, suspendida, como si no respirara. 

Bajo la excelente técnica, bajo la excelente pincelada, la cuidadísima composición, el magnífico dominio de cierta gama muy concreta y limitada de colores, nos asalta una frialdad sobrecogedora. Tres paisajes que también parecen quietos, inertes y como suspendidos. No imaginamos a Ida trotando alegre por el prado. Es imposible. 

Si al principio de la exposición los retratos de mujeres nórdicas, austeras y frías, con un aire protestante imposible de eludir, eran aviso de lo que podríamos encontrarnos, nada hacía presagiar hasta qué punto la frialdad de los magníficos interiores iba a resultar al avanzar por la exposición casi escalofriante. 

De la parte más importante de la exposición -la serie de interiores de formato mediano- destaca uno de ellos bañado en la luz dorada de un hermoso atardecer. Destaca sin duda porque se nos van los ojos detrás de tanto calor, de tanto oro y de esa luz tan cálida, casi se nota el verano, incluso en ese norte. Es un refugio. Pero pronto recibiremos el fuerte mazazo. Si Ida había estado de espaldas, o en un recatado perfil en casi todas las composiciones anteriores, ahora, sin previo aviso, la vemos de frente, de cuerpo entero y desnuda. Si llegábamos admirados por la factura, la técnica y la pincelada, pero helados por dentro, gélidos y como buscando ya la salida para respirar la avanzada de primavera madrileña, Ida de frente, saliendo de la bañera en postura encogida, azorada, de una blancura desvaída y triste, nos paraliza, se nos corta la respiración y poco falta para que broten las lágrimas. Hay afortunadamente, no muy lejos, un desnudo de pequeño formato, una bella de espaldas, rozagante, de carnes abundantes y luminosas, si no recordamos mal pintado por Eugene Carrière, en el que ojo asustado busca refugio y consuelo y que devuelve a la respiración su ritmo normal. 

Al salir de la exposición nos enteramos de que Ida y Vilhelm no tuvieron hijos. Al morir el pintor ya viudo, se subastaron sus bienes, incluida su biblioteca. Uno de los cuadros muestra un mueble con libros de Balzac y Dickens, lo que resulta consolador cuando esperábamos encontrar las obras completas de Lutero o sermones escogidos de Juan Calvino. 

Al salir del museo brilla el sol, los camelios del patio han florecido, unos en rojo, otros en blanco. 

Para el Heraldo de Nava, 

Genaro García Mingo, corresponsal.


Café.


El hombre de café es, entre otras cosas, manantial inagotable de resentimiento. 

Gregorio Marañon.

Lo que a Marañón le ha faltado en la vida es más café.

Ramón Gómez de la Serna.


domingo, 22 de febrero de 2026

Viento. De los dietarios de A. Bergamotta (o Bergomew).

Aunque el viento fortísimo viene helado, parece que se intuye hoy por fin la primavera. Dia de luz espléndida y colores intensos, más intensos por la prístina limpieza del aire. Las ramas de los árboles se agitan y el azul del altísimo cielo es todavía frío y metálico, pero luce el sol que entra por las ventanas tocando las cosas con sus rayos, como si fueran la mágica varilla de un encantador. 

miércoles, 18 de febrero de 2026

Avisos de Barrionuevo, II. La bodegonera. Madrid, vena del arca.

“De Nápoles se avisa el descontento del pueblo, con lo endiosado de Castrillo  y con las estafas de su mujer, que hace a todos, pidiendo y tomando cuanto le dan; haciendo muchos convites, y no a su costa, que duran de sol a sol; de que resultan hartos pasquines, pintándola como bodegonera (…). 

Ezpeleta anda retirado, no por lo civil, que eso ya se compuso, sino por confidente de Lanuza, y fato, depositario y mequetrefe de sus monipodios. Madrid, Señor, es la vena del arca donde acude toda la sangre del hombre. Yo soy curioso, y tengo muchos amigos que con particular cuidado me advierten todo lo que pasa. Aquí vienen a parar las nuevas de todo el mundo, con que no es mucho que, habiéndome dado Dios un poco de talento, me echa a volar a todas partes en servicio de Vm., que guarde Dios como puede, deseo y le suplico. Madrid y Octubre 21 de 1654 años. – Besa la mano a Vm. su mayor servidor, D. Jerónimo de Barrionuevo.” 




domingo, 15 de febrero de 2026

Avisos de Barrionuevo.

De los avisos de Barrionuevo, esta maravilla que sigue, y forma parte del aviso XXII, de la edición, de M. Tello, 1892:

(…) De Inglaterra se avisa que el Parlamento, que es lo mismo que Cortes generales, que ahora se ha juntado, pide a Cromwell tres cosas grandes: la primera que despida el ejército, supuesto que no tienen guerra con nadie, ni doméstica, dentro de casa; la segunda, que declare si él es Protector sobre el Parlamento, o el Parlamento sobre él, porque ellos no tienen necesidad de que nadie les defienda ni ampare; la tercera, que diga qué religión profesa. Tiénese por sin duda que le han de matar, porque su ánimo es de no dejarse tiranizar de nadie, sino de ser aquella isla república soberana como Venecia. 

Lo que yo tengo por cierto es que Dios ha de permitir entre ellos guerras civiles, para echar del mundo gente tan atroz y bárbara, pagando sus pecados acá y allá. Avisaré de lo que hubiere. 




martes, 10 de febrero de 2026

Cuento sin edulcorar. De los papeles dispersos de A. Bergamota. Por el tono puede corresponder a la época de hierro.

Ayer nos sirvieron una carne en el polígono, una pieza llamada croca, que a medida que íbamos cortando sangraba con cada vez mayor abundancia. Quedaron los platos cubiertos de una sangre color grosella y yo recordaba aquellos cuentos antiguos, en que el alimento, en realidad un ser querido cocinado por la malvada bruja se queja y lamenta, dando signos que permiten adivinar lo sucedido, la realidad.

lunes, 9 de febrero de 2026

Jardines. Un comentario ácido.

Con lo bonito que es un jardín, que puede ser espléndido, recogido, delicado, como se quiera, hay que ver la cantidad de cursilería y ñoñez que destila la literatura de jardines, los lugares comunes más planos con pretensiones de sensibilidad, con libros como Jardín oculto, por Emily Ploch Grão de Bico.



Libros.

"No ver la educación como una etapa previa a los años de trabajo, sino paralela y de toda la vida. Flexibilizar contenidos y calendarios en los planes de estudio para combinar educación y trabajo. Entrenar para el autodidactismo, y en particular: enseñar a leer libros completos, a resumirlos por escrito y discutirlos.

Después de la imprenta (renacentista) y la internet (actual), ¿se justifica la universidad (medieval)? Ya en el siglo XIX, Carlyle escribía: "La verdadera universidad hoy es una colección de libros". Lo más que puede hacer un maestro universitario por nosotros es lo mismo que un maestro de primaria: enseñarnos a leer (Los héroes, V).

Desgraciadamente, se han multiplicado los universitarios que no saben leer libros, y las universidades no se hacen responsables de tamaña atrofia.”

Gabriel Zaid, Reforma, 28 de septiembre, 2014, publicado en Letras Libres.






domingo, 8 de febrero de 2026

sábado, 7 de febrero de 2026

El sofá.

En la calle que forman las dos hileras de naves yuxtapuestas a lo largo cientos de metros, apoyado de pie contra una pared, un sofá viejo de estructura de hierro forrada de azul. Tiene sujeto con celo un folio en el que a mano han escrito “Para llevar gratis”.



viernes, 6 de febrero de 2026

El doctor Melón. De los dietarios de A. Bergamota.

Evaristo Melón Pomelo. Hoy ha visto llover por la mañana, a cántaros, y formarse charcos. Ha oído como el limpia parabrisas hacia ruido al pasar por el cristal, para llevarse las gruesas gotas de agua. Se oía un roce, ir y venir. Luego ha sentido el frío, un frío muy fuerte, transportado por un viento helado, mientras se acercaba al bar del polígono para tomar café. Ha oído allí quejas y lamentos, voces exclamando ¡no puedo más! Ha intentado palabras de consuelo. ¿Pero qué quiere que le diga? Es difícil. Ha dicho: hombre, si comparas lo que te pasa con ser esclavo de los turcos en el siglo XVI y remar en una galera por el Mediterráneo bajo el látigo del cómitre, pues te quedas más tranquilo. Su comentario ha causado estupor. Ha visto puños cerrarse. Y encima los turcos te ponían mirando a Cuenca. Esto último lo ha dicho ya con un pie fuera del local. Por si las moscas.
Ha metido el pie en un charco. Y de nuevo el aire feroz, al andar entre las dos inmensas naves que forman como una chimenea gigantesca y sin fin. Al fondo el edificio de la enorme farmacia. Aquí todo es enorme. Los bocadillos también. Es que no son para un finolis como tú. Usted, por favor, tráteme de usted que no nos conocemos. Llamadas y llamadas, sin parar. La gente habla todo el tiempo. Primero con un indio de la India y una china de China o de algún rincón del lejano y misterioso oriente. Seguro que llamaba desde unas oficinas construidas con bambú sobre el agua, en el delta de un río, palafitos orientales. El indio hace un extraño ruido al hablar. Al hacer una pausa se oye un “tlac”, el golpe de la lengua sobre el paladar. Se oye el tlac cada cierto tiempo, rítmicamente. Tal vez sea el arroz con curry el que lo provoque. ¡Cuidado! ¡Cuidado que se va usted deslizando por cierta pendiente! No lo crea, me contengo. Al oír al indio hablar inglés, me bloqueo, dejo de entender, sólo veo una imagen, la de Peter Sellers en la película el Guateque. Y gracias a que me bloqueo contengo las ganas de ponerme a hablar igual, imitando su acento átono, sus giros reverentes. Sayonara sahib, me gustaría decir. Pero creo que no sentaría bien.
Me perseguirían los dos, la china y el indio, con una cimitarra y una cerbatana, lanzándome dardos envenenados, intentando rebanarme el pescuezo. Luego ha hablado con unos alemanes. Estaban con sus cervezas de diez litros, uno de ellos enchufado a un enorme barril de Pilsner, ya saben, “color dorado claro, cuerpo ligero y un amargor notable de lúpulo.” Pero comparados con el lejano y misterioso oriente, estos dos alemanes resultan anodinos. Más tarde el doctor Melón y Pomelo se ha marchado a comer, con un poco de lectura. Lectura para melones, es decir, prensa. Salmón, piña de postre, agua, un poco de pan. Por alguna razón se le ha quedado la panza tensa como la piel de un tambor. Al volver hacia el redil ha salido el sol y con él, una luz brillante. 

Atmósfera cristalina, limpia, luminosa. Pero eso no ha quitado el frío. En la mesa de al lado uno que también se llamaba Melón, no Sandía no, Melón. También es coincidencia. A la vuelta, una parte de la acera está tapizada de tamuja que nadie recoge. Es decir, cubierta de las agujas que tiran los pinos que asoman por encima de una tapia. Con la lluvia se ha formado con una pasta mullida y oscura, sobre la acera, entre la tapia y unos contenedores a la derecha. Uno de ellos maltrecho. En el de papel, Melón ha tirado los artículos de prensa leídos durante la hora de comer. La camioneta no le cede el paso, como era previsible. Es de mantenimiento de ascensores. Si no está despierto, le planchan. En la recepción hay una que habla con su novio Felis. Así, con ese. Melón se asoma a la ventana. ¡Qué día espléndido se ha quedado! ¡Todo brilla con reflejos de plata! ¡Se estremecen las hojas de los árboles bajo este repentino rayo de sol! ¡Un altísimo cielo cargado de nubes escenifica un pictórico rompimiento de gloria de cegadora luz! Pensando que puede ser un temprano anuncio de la primavera, Melón y Pomelo relincha un poco. Varias cabezas de la oficina se giran al oírlo. Melón luego suspira. Y se sienta. No creo que sea necesario recordarle los deberes y obligaciones que a usted competen, y que tiene usted familia, Melón, así que baje los estores y a lo suyo. Lo primero es lo primero.

viernes, 2 de enero de 2026

Gente reaccionaria. Se agradecen las sugerencias para mejorar la traducción al español.

Pendant le dîner (aux frais de Max, chez Lapi) il a entamé le chapitre de l’anticléricalisme italien.

« C’est le grand moteur des illustres idioties. Oh, une loi qui forcerait tous ces imbéciles à se rouler – sous peine de mort- aux pieds de tous les moines et de tous les prêtres qu’ils rencontrent dans les rues ! »

Et il a bu au pouvoir temporel des Papes.

Rentré ; un peu fatigué d’avoir entendu tant de paroles.

 

A. O. Barnabooth, Journal Intime.

Valéry Larbaud.

Bibliothèque NRF de la Pléiade, page 101.


     “Durante la cena (a cargo de Max, en Lapi), abordó el tema del anticlericalismo italiano.

«Es el gran motor de las idioteces ilustres. ¡Oh, una ley que obligara a todos esos imbéciles a postrarse —bajo pena de muerte— a los pies de todos los monjes y sacerdotes que se encontraran por la calle!»

Y brindó por el poder temporal de los Papas.

Volví a casa un poco cansado de haber escuchado tantas palabras.”