¿De qué hablan las personas que no se conocen mucho? Un poco de las noticias, un poco de cine, normalmente de mal cine, casi nunca de teatro y menos de libros, sobre todo de hombres y mujeres, familia, hijos, matrimonio, y cópula, cópula, cópula, el eterno tema de nuestra triste condición, tan primaria, tan a ras de suelo. Pero la condición humana que es tan ínfima puede a veces, elevarse, multiplicarse, dar tanto de sí que causa asombro: sucede con la bondad, con el amor al prójimo y a Dios, con algunas obras de arte y algunos artistas capaces de llevarnos un poco más lejos de esa conversación con desconocidos sobre cópulas de gimnasio, minutos de carrera, calorías. Bueno, pues ya está dicho.
CEPO GORDO
CIGARROS PUROS Y OTRAS CUESTIONES AZULES
martes, 28 de julio de 2026
lunes, 27 de julio de 2026
Apuntaciones sueltas de unos días de buen Camino. Por A. Bergamota, peregrino.
¡Paredes de Nava, Becerril de Campos!
“Como lo caigas cobras”, oído hace años en Olmedo, se lo decía una señora, seguramente su madre, a un niño revoltoso que llevaba un paquete. 9 de septiembre del 2016, fumo una pipa en Sahagún. En Galleguillos de Campos unos señores nos abren la Iglesia. Retablo de Santo Tomás, discípulos de Emaús.
- Muchas gracias…
- ¡Qué va! ¡Qué contento se va a poner el Santísimo de tener compañía!
En Santervás de Campos, donde empezamos a andar, nos dicen que de buena gana se quedarían con los niños. Sólo hay diez y tres son de Nuria, que tan amablemente nos abre la Iglesia. Me descubro para dar los buenos días a un hombre mayor, pues llevo un sombrero de paja para el sol. El, apoyado en el bastón, corresponde quitándose la gorrilla. El llevar sombrero y gorra permite gestos como estos, tan civilizados, tan profundos que parece que viajamos a la noche de los tiempos.
Grajal de Campos, invadimos literalmente un bar que tiene unas mesas a la sombra fresca de una parra y un recinto con bancos, mesas, hierba. Literalmente lo tomamos al asalto. Algunos niños del grupo, al pasar, ofrecen chuches al dueño…La iglesia de Grajal de Campos es espléndida, no intento ni siquiera describir hasta qué punto el templo es solemne y grandioso y a la vez recogido, invitando al silencio. La iglesia tiene diez cristos. Vemos un Cristo de la Agonía, del siglo XVII. Félix el Sacristán nos explica muchas cosas. Félix el Sacristán es tal vez, sin duda, lo mejor de esta parada, de este largo día de marcha. De un Cristo nos dice que en el pueblo lo apodan “el perillán” porque es pequeño, pero pesa mucho al ser de madera maciza. Un cristo del amparo. Nos explica el valor de algunas piezas, peripecias de las restauraciones: yo estaba arando en el campo cuando me llamó el cura. ¡Que vayas corriendo a la iglesia que han traído el Cristo que se llevaron a restaurar y no es el mismo cristo! Con la restauración ya no lo conocía, pero si era el mismo, sí. Al utilizar en una frase la expresión si Dios quiere, nos explica: porque nosotros lo decimos… Como queriendo añadir el todavía, que se calla.
Al llegar a Sahagún, tres apuntes en la iglesia de San Lorenzo.
jueves, 25 de junio de 2026
Calores y Barrionuevo. De las apuntaciones sueltas, no de Inglaterra, sino del feroz poligrafo.
No bebe, no fuma. De los apuntes dispersos del modesto polígrafo.
Del libro peculiar pero interesante y fácil de leer de Nicholson Baker, Humo humano:
"Asistía a la cena un profesor de teología alemán, un tal Julius Richter, hombre apaciguador. Dijo que la oleada de antisemitismo alemán pasaría. “El canciller Hitler es un hombre muy responsable, muy inteligente – dijo Richter-. No bebe, no fuma; lleva una vida rigurosamente moral. Podemos estar seguros de que Hitler no permitirá que semejantes cosas duren mucho tiempo”. Pág. 40.
Y se nos ocurre pensar que el tal Julius era un lince, sin duda guiado en sus formidables intuiciones por el puritanismo protestante.
“Robert Sherwood, uno de los redactores de discursos de Roosvelt, escribió: “Poca duda cabía de que el cigarrillo con boquilla y el largo puro se encendían al fin con la misma cerilla”.
lunes, 22 de junio de 2026
Flaubert. Apuntes rastreros sobre la época. Sin loro ni nada parecido.
La Monarquía de julio se caracteriza por el ascenso de la burguesía como clase dominante, por la rápida industrialización de Francia y por el surgimiento del proletariado. Fue derrocada por la Revolución de 1848, que dio paso a la Segunda República Francesa.
Protagonista del momento es por lo tanto el burgués, la clase burguesa, inseparable del comercio, del dinero, de la acumulación de capital, del éxito como meta en la vida. La burguesía es una de las obsesiones de Flaubert, casi una monomanía, sin duda más desde un punto de vista estético y vital que sociológico o histórico. Dijo aquello de “Llamo burgués a cualquiera que piensa con bajeza[1]”.
Puede decirse que el mundo moderno nace de la mano de los mercaderes, que con el dominio de los negocios y el de la técnica se harán dueños del poder político. Encarnan una mentalidad determinada, basada en el deseo de enriquecerse, la voluntad de ahorro y el deseo y la capacidad de emprender que permitan conseguir el objetivo final que es el éxito simbolizado por la riqueza. Mentalidad dominada por el cálculo y la utilidad, favorecida por la mentalidad protestante, necesidad de racionalizar toda actividad para maximizar el beneficio, proclamación de la ganancia como valor supremo por encima de cualquier otra cosa. Solemos ver muchas de estas cosas como algo positivo y hasta natural. Aunque pueden tener su cara negativa.
Se ha calificado el mundo burgués como la sociedad del resentimiento. Consistiría en que el burgués deshace el mundo, le quita valor, mientras en paralelo se da más importancia a sí mismo. El mundo no se percibe como creación, ya no se contempla, se considera como obstáculo que superar o sujeto al que dominar con la técnica y la organización.






