El reciclaje es un primer resumen simbólico del estado actual de España. Gobiernan el recinto al que acudo dos forasteros (que no exactamente extranjeros, puesto que son hispanoamericanos). Uno de ello, el más joven, me llama jefe. El otro, con más años y cara de pocos amigos es más formal. Ellos son la juventud del lugar, porque hay que fijarse en la colección de objetos mellados y cascados que formamos los usuarios. De todos ellos, yo soy probablemente el más joven, que ya es decir. Los demás van de lo viejo a lo ya claramente decrépito. Otra cosa que me distingue también, y mira que lo siento, y lo anoto sin presunción alguna, es que soy el único que va correctamente vestido, es decir, como era normal vestirse antes en España, con pantalones largos, zapatos de cordón, una camisa y cosas por el estilo. Porque los demás viejetes y viejitas, maduritos, ancianos, jubilatas o como se les quiera designar -que de todo hay en la colección- van vestidos como auténticos adefesios. Ropa deportiva, escasa y apretada, para presumir, hay que entender, de carnes ya magras y trabajadas, como maceradas por la edad y la gimnasia, carnes oscurecidas por el sol del verano, que las ha pasado de tueste. Lycras, nylon, gorrillas de beisbol, escandalosas deportivas, shorts apretadísimos, para que me entiendan que no es lo mismo un pantalón corto que un chor o short. Todo ese pequeño mundo se agita como en un juego infantil para colocar cada objeto en su casilla. Somos una colección de cretinos, haciendo de hámster en la rueda del reciclaje, dedicando nuestro pobre tiempo que no es mucho a esta memez en la que nos han hecho creer a pies juntillas. Tan cierto es todo que, en el cubo para reciclar tóner, están los tubos de tóner y …sus envases de cartón, todo junto. Porque el fondo, al final, según parece va casi todo a la misma caldera. Espectáculo del que es difícil no darse cuenta, aún siendo uno mismo actor principal, viejete y sumiso.
CEPO GORDO
CIGARROS PUROS Y OTRAS CUESTIONES AZULES
domingo, 4 de octubre de 2026
jueves, 10 de septiembre de 2026
Borrador de esbozo de un escorzo del fragmento de un momento. Por A. Bergamota. Agradecemos a C. de Liposthey que nos haya cedido este texto.
Nada con una frecuencia superior a la mensualidad era posible. Como incluso en los acontecimientos mensuales eran habituales las ausencias, las más de las veces anunciadas la víspera o incluso pocas horas antes (me ha surgido, me ha pasado, no llego, lo lamento, pero, etc.), cualquier impulso para organizar algo perdía fuerza hasta debilitarse de tal manera que acababa muriendo.
sábado, 1 de agosto de 2026
Mensajes en un contestador. De los dietarios de A. Bergamota Elgrande (época de hierro). Ojo, puede herir sensibilidades mal asentadas.
Empezaron las llamadas anónimas al poco tiempo de cancelada la gira. Afortunadamente el viejo contestador de Doroteo no fallaba. Saltaba de manera automática, sin dejar sonar el teléfono, por lo que nada perturbaba la quietud de la casa. A ratos Doroteo, asaltado por morbosa curiosidad, se dedicaba a contestar al teléfono y a pasar mensajes a los aludidos en las llamadas, adoptando aires de estricta telefonista, lo que casaba mal con su grosura. De la mezcla de lo vertido en el contestador y de los mensajes pasados por Doroteo, resulta la siguiente enumeración de broncas telefónicas:
Mensaje 1. Ha llamado Javier Mancebo Bachiller. Que sois lo que sabéis. Que como coja el látigo vais a saber quién es Bachiller, que de un Mancebo Bachiller no se ríe nadie. Le he dicho que se vaya a tomar por el impúdico.
Mensaje 2. Reviente al hideputa eructador que ha perdido su derecho a vivir en sociedad por su zafio comportamiento jopútico. Saque un palo y a por él, sin piedad a garrotazos. Ley de Linch. Han intentado cerrarme el paso en un oscuro pasillo, sospecho que con intenciones nefandas. He conseguido zafarme y evitar el acoso bujarronil. Estoy perdiendo la razón, tiene usted la culpa, degenerado.
Mensaje 3. Me he encontrado con Javier Jopútico, que dice que qué hay de lo suyo… que por algo llamó ayer. Le digo que de eso nada, que tenemos contestador fetén y que no hay mensaje suyo. Bizquea y babea. Salgo por piernas.
Mensaje 4. Llama Domingo Ignacio Jodirrín y Maninas de Guarro, preguntando por ustedes claro. Dice que le deben dinero. Le he dicho que (i) es imposible que ustedes le deban dinero, con todo lo que me piden prestado a mí; (ii) que es imposible que ustedes hayan contraído deudas con un botarate.
Mensaje 5. Me vuelven a entrar llamadas para ustedes, no soy una centralita oigan. Esta vez una tal Magda Frigedebold, dice que sólo lee a Cervantes y a Stendhal en alemán con letra gótica y que busca hispano acomplejado y calzonazos para darle de patadas en el culo. Le he dicho que llame a una agencia de bujarrones. Demasiada violencia en estas llamadas. Se intuyen grandes dosis de represión.
Mensaje 6. Una voz anónima que susurra siniestra me dice que en el asilo de Pollas en Vinagre (¿o era Nabos en Salmuera?) todavía podéis conseguir plaza (en el caso de Tato con reservas pues su fama le precede) pero que en el de Montalvo del Cojón el café es mucho mejor. Y con decirlo así, susurrado y confidente, el dueño de la voz piensa que sembrará la duda en vuestro espíritu y no os dejará dormir. En los dos lugares oiréis por la noche arrastrar de zapatillas y toses escorbúticas. No merecéis otra cosa dice el susurrante de la voz odiosa. Me recomienda no olvide poner la nota en cuartillas y entregarla sin falta para empezar con la labor de zapa, zámpate lo que te den. Risa histérica, fin de la comunicación.
Mensaje 7. Clorófila Benedito Helesponto de Susa me dice que les conoce a ustedes verdaderamente bien. Dada la mala reputación de Clorófila me sorprende.
Mensaje 8. Me ha llamado Jacinto Putamierda Mancebía, preguntando por vosotros, le he soltado el ya clásico que ni estáis ni se os espera. Ha dicho que a todo gocho le llega su capador y yo he concluido con un “a buen entededor” puntos suspensivos, oink. Relaciono esta llamada con la anterior y con la número cinco rogando se reporten. Sus amistades son groseras ya en los apellidos.
Mensaje 9. Me ha llamado Javier Jopútico Sabandija, pero no ha querido decir para qué. Le he dicho que no llame más. Ha chiflado con fuerza para intentar dejarme sordo.
Eran tales las ignominias que al poco tiempo la gigantesca cabeza de Bergamota, saturada y oprimida por el vertido de infamias, se inclinaba hacia delante y luego resbalaba hacia los lados, cual melón bamboleándose y a punto de caer de la rama (¡Pero que dice hombre!). Mientras Doroteo continuaba con la lectura y audición de mensajes anónimos, Bergamota maullaba y se iba adormeciendo, evaporándose en el sueño, difuminándose a medida que el dolor le iba privando de corporeidad y disolvía su ser, su pobre ser subrepticio, como vaca que queriendo ya abandonar el nido fracasa en su primer vuelo, con una fuerte costalada (otra vez… ¡Pero oiga...!).martes, 28 de julio de 2026
Un mal encuentro. De los dietarios de A. Bergamota. Época de hierro.
¿De qué hablan las personas que no se conocen mucho? Un poco de las noticias, un poco de cine, normalmente de mal cine, casi nunca de teatro y menos de libros, sobre todo de hombres y mujeres, familia, hijos, matrimonio, y cópula, cópula, cópula, el eterno tema de nuestra triste condición, tan primaria, tan a ras de suelo. Pero la condición humana que es tan ínfima puede a veces, elevarse, multiplicarse, dar tanto de sí que causa asombro: sucede con la bondad, con el amor al prójimo y a Dios, con algunas obras de arte y algunos artistas capaces de llevarnos un poco más lejos de esa conversación con desconocidos sobre cópulas de gimnasio, minutos de carrera, calorías. Bueno, pues ya está dicho.
lunes, 27 de julio de 2026
Apuntaciones sueltas de unos días de buen Camino. Por A. Bergamota, peregrino.
¡Paredes de Nava, Becerril de Campos!
“Como lo caigas cobras”, oído hace años en Olmedo, se lo decía una señora, seguramente su madre, a un niño revoltoso que llevaba un paquete. 9 de septiembre del 2016, fumo una pipa en Sahagún. En Galleguillos de Campos unos señores nos abren la Iglesia. Retablo de Santo Tomás, discípulos de Emaús.
- Muchas gracias…
- ¡Qué va! ¡Qué contento se va a poner el Santísimo de tener compañía!
En Santervás de Campos, donde empezamos a andar, nos dicen que de buena gana se quedarían con los niños. Sólo hay diez y tres son de Nuria, que tan amablemente nos abre la Iglesia. Me descubro para dar los buenos días a un hombre mayor, pues llevo un sombrero de paja para el sol. El, apoyado en el bastón, corresponde quitándose la gorrilla. El llevar sombrero y gorra permite gestos como estos, tan civilizados, tan profundos que parece que viajamos a la noche de los tiempos.
Grajal de Campos, invadimos literalmente un bar que tiene unas mesas a la sombra fresca de una parra y un recinto con bancos, mesas, hierba. Literalmente lo tomamos al asalto. Algunos niños del grupo, al pasar, ofrecen chuches al dueño…La iglesia de Grajal de Campos es espléndida, no intento ni siquiera describir hasta qué punto el templo es solemne y grandioso y a la vez recogido, invitando al silencio. La iglesia tiene diez cristos. Vemos un Cristo de la Agonía, del siglo XVII. Félix el Sacristán nos explica muchas cosas. Félix el Sacristán es tal vez, sin duda, lo mejor de esta parada, de este largo día de marcha. De un Cristo nos dice que en el pueblo lo apodan “el perillán” porque es pequeño, pero pesa mucho al ser de madera maciza. Un cristo del amparo. Nos explica el valor de algunas piezas, peripecias de las restauraciones: yo estaba arando en el campo cuando me llamó el cura. ¡Que vayas corriendo a la iglesia que han traído el Cristo que se llevaron a restaurar y no es el mismo cristo! Con la restauración ya no lo conocía, pero si era el mismo, sí. Al utilizar en una frase la expresión si Dios quiere, nos explica: porque nosotros lo decimos… Como queriendo añadir el todavía, que se calla.
Al llegar a Sahagún, tres apuntes en la iglesia de San Lorenzo.
jueves, 25 de junio de 2026
Calores y Barrionuevo. De las apuntaciones sueltas, no de Inglaterra, sino del feroz poligrafo.
No bebe, no fuma. De los apuntes dispersos del modesto polígrafo.
Del libro peculiar pero interesante y fácil de leer de Nicholson Baker, Humo humano:
"Asistía a la cena un profesor de teología alemán, un tal Julius Richter, hombre apaciguador. Dijo que la oleada de antisemitismo alemán pasaría. “El canciller Hitler es un hombre muy responsable, muy inteligente – dijo Richter-. No bebe, no fuma; lleva una vida rigurosamente moral. Podemos estar seguros de que Hitler no permitirá que semejantes cosas duren mucho tiempo”. Pág. 40.
Y se nos ocurre pensar que el tal Julius era un lince, sin duda guiado en sus formidables intuiciones por el puritanismo protestante.
“Robert Sherwood, uno de los redactores de discursos de Roosvelt, escribió: “Poca duda cabía de que el cigarrillo con boquilla y el largo puro se encendían al fin con la misma cerilla”.












