CEPO GORDO
CIGARROS PUROS Y OTRAS CUESTIONES AZULES
jueves, 25 de junio de 2026
Calores y Barrionuevo. De las apuntaciones sueltas, no de Inglaterra, sino del feroz poligrafo.
No bebe, no fuma. De los apuntes dispersos del modesto polígrafo.
Del libro peculiar pero interesante y fácil de leer de Nicholson Baker, Humo humano:
"Asistía a la cena un profesor de teología alemán, un tal Julius Richter, hombre apaciguador. Dijo que la oleada de antisemitismo alemán pasaría. “El canciller Hitler es un hombre muy responsable, muy inteligente – dijo Richter-. No bebe, no fuma; lleva una vida rigurosamente moral. Podemos estar seguros de que Hitler no permitirá que semejantes cosas duren mucho tiempo”. Pág. 40.
Y se nos ocurre pensar que el tal Julius era un lince, sin duda guiado en sus formidables intuiciones por el puritanismo protestante.
“Robert Sherwood, uno de los redactores de discursos de Roosvelt, escribió: “Poca duda cabía de que el cigarrillo con boquilla y el largo puro se encendían al fin con la misma cerilla”.
lunes, 22 de junio de 2026
Flaubert. Apuntes rastreros sobre la época. Sin loro ni nada parecido.
La Monarquía de julio se caracteriza por el ascenso de la burguesía como clase dominante, por la rápida industrialización de Francia y por el surgimiento del proletariado. Fue derrocada por la Revolución de 1848, que dio paso a la Segunda República Francesa.
Protagonista del momento es por lo tanto el burgués, la clase burguesa, inseparable del comercio, del dinero, de la acumulación de capital, del éxito como meta en la vida. La burguesía es una de las obsesiones de Flaubert, casi una monomanía, sin duda más desde un punto de vista estético y vital que sociológico o histórico. Dijo aquello de “Llamo burgués a cualquiera que piensa con bajeza[1]”.
Puede decirse que el mundo moderno nace de la mano de los mercaderes, que con el dominio de los negocios y el de la técnica se harán dueños del poder político. Encarnan una mentalidad determinada, basada en el deseo de enriquecerse, la voluntad de ahorro y el deseo y la capacidad de emprender que permitan conseguir el objetivo final que es el éxito simbolizado por la riqueza. Mentalidad dominada por el cálculo y la utilidad, favorecida por la mentalidad protestante, necesidad de racionalizar toda actividad para maximizar el beneficio, proclamación de la ganancia como valor supremo por encima de cualquier otra cosa. Solemos ver muchas de estas cosas como algo positivo y hasta natural. Aunque pueden tener su cara negativa.
Se ha calificado el mundo burgués como la sociedad del resentimiento. Consistiría en que el burgués deshace el mundo, le quita valor, mientras en paralelo se da más importancia a sí mismo. El mundo no se percibe como creación, ya no se contempla, se considera como obstáculo que superar o sujeto al que dominar con la técnica y la organización.




